Mucho ruido y pocas nueces

En pocos días volverá la actividad interna del fútbol uruguayo con la disputa a nivel de Primera División del Apertura 2005-2006 correspondiente al Campeonato Uruguayo, con la nueva modalidad de calendario acompasado a la actividad europea.

Y quizás en esa simple nueva organización temporal de la actividad queden los «grandes cambios» del fútbol uruguayo.

Con posterioridad a la aventurada posición de Defensor Sporting de no participar en las finales del Campeonato Uruguayo Especial 2005, diversos grupos de clubes parecieron intentar alterar el «status quo» de nuestro principal deporte.

Fue así que se juntaron por un lado «El grupo de los 11″, por otro «El grupo de los 7″, con la sui generis posición de River Plate quien llegó a participar en ambas.

En el medio, y ejecutando su permanente papel de equilibrista, Eugenio Figueredo.

Todos aquellos vinculados al fútbol supusimos que la decisión asumida por Defensor Sporting de no presentarse a las finales del Uruguayo para pateando el tablero obligar cambios, era mas que una posición principista, un salto al vacío.

El tiempo, que es inexorable para confirmar algunas tesis, no hizo mas que refrendar, que más allá de las buenas intenciones que podían dejar entrever los fundamentos de los de Punta Carretas, no están dadas las condiciones para cambios profundos.

A contrario de lo sostenido por el Grupo de los 7, muchas veces Peñarol y Nacional, por su peso, por su poder de convocatoria, y por entenderse los grandes protagonistas de este negocio han intentado infructuosamente cambiar la miserable situación de nuestro fútbol, pero siempre sin éxito.

Ya tenemos el fixture del nuevo torneo, pero poco novedoso será lo que vivamos una vez que la pelota se eche a rodar. Lo intentado por los violetas y compañía, mucho ruido y pocas, o nada de nueces. *

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