Crearán Tribunal de Etica para investigar corrupción en la AUF
Ocho años después de haber asumido la presidencia de la Asociación Uruguaya de Fútbol y transformarse en uno de los presidentes que más tiempo ocupó el sillón, Eugenio Figueredo, anunció a la prensa que el Consejo Ejecutivo resolvió crear un Tribunal de Etica, para que investigue todos los hechos de corrupción que se denuncian en el ámbito del organismo que él preside.
Figueredo, reconoció por primera vez con humildad que «el fútbol uruguayo está bajo sospecha. La gente no cree en los dirigentes, en la organización, por lo que llegó la hora que todo se investigue y se aclare. Aquellos que conozcan hechos de corrupción deben denunciarlos, el Tribunal investigará las denuncias y si se confirman, se adoptarán las medidas que correspondan. Caso contrario, los que denuncien los hechos sin pruebas, tendrán que asumir las responsabilidades que correspondan», comentó el titular de la Asociación.
Lo que no quedó claro es si todos los hechos de corrupción que han ocurrido durante su administración, algunos hechos violando el propio Código Penal, van a ser derivados al flamante Tribunal de Etica o la limpieza va a empezar de ahora en adelante y a lo pasado, pisado.
Cuarenta días atrás, el propio Ministro de Turismo y Deporte, doctor Héctor Lezcano, manifestó que al fútbol uruguayo estaba necesitando un «baño con abundante agua y jabón y debían producirse cambios» en su conducción por la inocultable pérdida de credibilidad que han generado los dirigentes en su administración.
Hechos graves no investigados
Durante la administración encabezada por Eugenio Figueredo, han ocurrido graves hechos de corrupción en la AUF que nunca fueron investigados ni denunciados ante la Justicia Penal.
Entre las irregularidades más sobresalientes, se destaca la falsificación de títulos de entrenadores que fueron registrados en la AUF y esta nunca derivó a la autoridad competente para castigar a los responsables del ilícito.
El ex Tribunal de Conciliación que presidía el Secretario Letrado de la Suprema Corte de Justicia, doctor Carlos Alles, recomendó al Consejo Ejecutivo que preside Figueredo que el hecho de apariencia delictual debía ser investigado por el Poder Judicial pero en la AUF no hicieron nada.
El motivo del silencio cómplice según fuentes confiables se justificó en que uno de los que había falsificado su título de entrenador era Aníbal Arbelo, cuñado del secretario privado del empresario Francisco Paco Casal y actual gerente deportivo de Fénix, Jorge Chijani.
Arbelo, no fue el único entrenador que registró título apócrifo, también hubo otras personas, como es el caso del ex presidente de la Asociación de Entrenadores de Fútbol (Audef) Jorge Aude. Este, presidió el gremio de los entrenadores que vigilan con celo el cumplimiento del Estatuto e increíblemente, se supo que él había falsificado el título para poder trabajar.
Bajo la administración Figueredo, se han pagado deudas de clubes en la AUF con cheques robados, sin fondos, con firmas falsificadas y el Consejo Ejecutivo nunca denunció el hecho a la Justicia Penal.
Ahora, cuando la gente ya no cree más en la dirigencia ni en la organización del fútbol, el presidente Figueredo anunció con bombos y platillos que su administración resolvió ocho años después- combatir la corrupción que ha carcomido el principal deporte del pueblo uruguayo. *
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