Figueredo: "Hay que aguantar hasta el último round"
Para muchos, el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Eugenio Figueredo, está por encima de las consideraciones a favor o en contra que recoge, a lo largo de su trayectoria al frente de la casa mayor del fútbol de nuestro país.
Locuaz, impetuoso, por momentos muy divertido, carismático, pero muy inteligente, condición que resulta vital en un puesto por muchos deseado. Sin embargo él sostiene que ese lugar se lo ha ganado.
Ha ido escalando peldaño por peldaño, desde su Huracán Buceo, al que dice llevar en su corazón, hasta ocupar la vicepresidencia de la CSF, aún sin ser nominado por Uruguay para ese cargo tan trascendente en el concierto futbolístico sudamericano.
Poseedor de un status de dirigente que le ha valido el reconocimiento en todo el mundo, y poseedor de una visión muy particular para encarar los diferendos, en su propio país, sin embargo, aunque muchos hacen cola para elogiarlo, otros tantos se ponen en la fila para «darle palos», situación a la que él le quita trascendencia. Goles mantuvo una charla con el presidente de la AUF para hablar de todo…
-¿Cómo se hace para poder sobrellevar este fútbol tan difícil?
-Y hay que meterle muchas horas a esto. Yo acá (en la oficina de la AUF) estoy casi diez horas diarias. La gente cree que yo vengo a la AUF de paseo, pero estoy mucho tiempo; te diría que más que lo que cualquier presidente anterior estuvo. La gente cree que yo vivo la mayor parte del año fuera de Montevideo… eso sí, saben cuándo me voy porque toda la prensa informa, pero no saben cuándo regreso.
Y apenas piso suelo uruguayo caigo en la AUF a trabajar duro, muy duro, porque hay infinidad de cosas que resolver.
-¿Pero no llega un momento en que las cosas superan lo previsible y dan ganas de abandonar?
-Lo he sucede es que lo he tomado como una terapia, es un entrenamiento y creo que esto es lo que me tiene las neuronas vivas, porque los problemas permanentes te hacen pensar.
Pero el estar acá supone abordar otros temas que la gente no sabe y que pasan desapercibidos. Está la parte económica, si se les paga a los jugadores, los temas de la Mutual, las reclamaciones, hacer documentos, darles curso a temas de todos los días, tenemos que estar en los temas de juveniles, la habilitación de canchas, la ropa, reclamaciones que se hacen al exterior… y la lista sigue. Hay que estar permanentemente porque es la única forma de llevar esto adelante.
-Quiere decir que le dedica prácticamente todo el día a esta actividad…
-Claro. Yo hace ya unos cuantos años que dejé la actividad particular, entonces ahora me preocupo en definitiva de lo que harían mis compañeros, que tienen sus horas para dedicarlas a sus tareas particulares. Yo llegó a la AUF muy temprano porque hay que tener en cuenta que en Europa nos llevan cinco horas y hay que realizar consultas. Además hay que estar permanentemente comunicados con el resto de los dirigentes. A las 13 voy a almorzar y siempre con algún presidente o delegado de alguna institución; después a las 15 horas hacemos un breack y a las 17 estamos nuevamente en la AUF donde nos quedamos hasta tarde, porque siempre hay algún tipo de reunión para resolver diferentes temas. Por eso siempre digo que hay que aguantar hasta el último round y así espero seguir hasta el final del mandato.
-¿Pero cuál es la razón de que se generen tantos problemas en el fútbol uruguayo al punto que hay dirigentes que tienen hasta mayor protagonismo que los propios deportistas?
-Porque somos combativos. Acá hay que llegar al último round pero no se llega nunca. ¡Es brutal! es un combate permanente… es la manera de ser del uruguayo. El uruguayo acepta las cosas como se las entregan hasta que pueda pensar y después da su opinión. Y después el otro, y el otro también da su punto de vista y no terminamos nunca, transformándose todo en un círculo vicioso. Entonces todos nos cansamos y no se hace nada. Por eso es que se generan problemas permanentemente.
-¿Le molesta que el periodismo esté permanentemente consultándole todo sobre distintos temas?
-No, me he acostumbrado, pero además fui periodista y sé cómo es eso. Pero entiendo que el periodismo está anquilosado, porque por ejemplo insiste sobre un lío que empezó a las ocho y media. Por ahí me consultan sobre un tema a esa hora pero resulta que además de hablar durante el día, a la noche y ya tarde me llaman para seguir hablando del mismo tema. Entonces la gente se aburre de todo eso, quiere otra cosa.
-Pero los temas surgen y hay que evacuar las dudas…
–Lo que pasa es que se han dejado atrás códigos que antes tenían todos. Acá se ha convertido en un país de batidores, uno denuncia al otro, otro denuncia por equis tema, el otro loco de la vida porque denunció tal hecho… nunca vi que hubiera tantas denuncias como ahora. Los jugadores, los técnicos, los dirigentes, los jueces… todo está denunciado ¡es brutal! Antes no existía ese tipo de cosas. Creo que antes había códigos y muchos teníamos boliche, lo que no existe hoy.
-Se habla mucho y se hace poco, porque, por ejemplo, hace un mes atrás se habló muchísimo de cambiar las estructuras de la AUF, pero hoy no se ven cambios…
-Mirá, voy a decir algo para que le quede claro a todos. Para cualquier cambio reglamentario se necesitan 16 votos de los 19 – porque la B también vota- . Así que para que eso se dé… yo pregunto ¿están los 16 votos para cambiar como pretendieron? No, porque entre los propios clubes surgieron inconvenientes…
-¿Defensor Sporting es acaso la piedra en el zapato, para su conducción?
-Defensor es un club que ha formado muchos dirigentes, de los clubes tradicionales es uno de los que han formado más dirigentes. Como consecuencia, a lo largo de la historia ha intentado -no con Figueredo sino antes y desde siempre- marcar un perfil directriz y me parece bueno.
Creo que el error de Defensor y también Danubio es pensar que tienen enfrente a Peñarol y Nacional, que son los dos clubes de mayor convocatoria. Defensor y Danubio entienden que deben sacarle convocatoria y protagonismo a los grandes. Y no es así.
Si acá fuera como Argentina que hay cinco grandes y que después viene un grupo mayoritario que trata de alcanzarlos sería ideal. Pero acá son Peñarol y Nacional y después Defensor, Danubio, Liverpool, etc. e incluso después otros clubes. Entonces están todos divididos y no beneficia a nadie.
Acá pretenden estructuras modernas pero hay que hacerlos con todos, con un grupo que marque las diferencias y no enfrentados. Lo que sentían estos clubes era que estaban enfrentados con Peñarol y Nacional pero ellos hacían lo mismo con el resto, así que ese intento fracasó porque los mismos clubes cuando llegó el momento de las decisiones no las tomaron.
-Pero hay cambios que se pueden ejecutar como, por ejemplo, el Colegio de Arbitros
-Pero si los cambios que se hablan como, por ejemplo, el de cambiar la integración del Colegio de Arbitros, yo mismo lo propuse el año pasado y los mismos clubes no lo votaron. Yo insisto en que el Colegio debe ser técnico. Entiendo que no va a subsanar todos los errores pero va a dar una pauta distinta a ver si los arbitrajes mejoran realmente o no.
-Se está hablando de la violencia y parecería ser uno de los temas más cercanos a mejorar.
-Es que ni en la Asociación ni los clubes saben cómo se reprime la violencia. Nosotros lo único que podemos hacer es aportar cosas para
que se haga lo mejor. Los violentos no son más de doscientas personas pero la Justicia no puede actuar porque no hay una ley. Nosotros hemos aportado todo lo necesario para que esa ley salga y creemos que una vez puesta en práctica va a dar resultados.
-Pero los dirigentes saben quiénes son los violentos en las canchas, así que tienen parte de responsabilidad
-Sí, se habla que los dirigentes los pueden identificar. Pero si sos un pibe de barrio como soy yo o vos, no voy a mandar en cana a cuatro muchachos que conozco y que se suben arriba de un camión. No somos nosotros quienes tenemos que detectar a los violentos, quien debe hacerlo es la propia Policía. Lo que pasa es que la Policía debe tener el respaldo para poder actuar que es lo que no hay ahora.
No hay que olvidarse que nosotros pagamos alrededor de 200 mil dólares de Policía al año, que no es poca cosa y sin embargo la violencia no se corta. Además no estoy tan seguro que reprimiendo a los violentos la gente vuelve a las canchas, como dicen.
-Pero esa es una de las razones de por qué la gente no va a las canchas.
-Sí, puede ser, pero no creo que sea esa sola razón. Entiendo que la gente está cansada de esta película de fútbol que nosotros damos. Es evidente que es un espectáculo que no amerita su presencia. Y no es porque la gente se aleje del fútbol porque se habla más de fútbol ahora que nunca…
-Pero se habla de los líos, de los problemas y menos de fútbol propiamente dicho…
-Tal vez, pero para hablar de los líos del fútbol primero se debe conocer a los actores. Ojalá todos podamos colaborar para que el espectáculo en una cancha mejore y en ese sentido también tiene mucho que ver el periodismo, porque en definitiva todos integramos una sociedad. Pero lo que pasa es que estamos todos desconectados. El dirigente habla con el periodista cuando el periodista entiende que debe tener una respuesta para su programa. Siempre viene por un tema puntual no a preguntar como esta el fútbol, que se puede hacer para mejorar, etc.
-Pero son ustedes, los propios dirigentes los que motivan que el periodismo venga a consultar sobre temas puntuales.
-Bueno entonces los dirigentes, tenemos que ser inteligentes para enviar buenas ondas y que el periodista también mande buenas ondas. Y para eso hay que programar, no se da de un día para otro. Amerita una reunión entre jugadores, periodistas, dirigentes, entrenadores… quiere decir que todos nosotros no estamos dando en forma adecuada el mensaje para que la gente vuelva al fútbol.
-Esos malos mensajes explican entonces que se diga que el gobierno puede intervenir el fútbol uruguayo
-Una cosa es ayudar a los problemas que tiene el fútbol y otra muy distinta introducirse en la AUF. Y yo les quiero decir que la intervención en el fútbol es imposible. Hay tres casos: Paraguay, Perú y Venezuela donde el gobierno está entrando al fútbol, no directamente pero sí por distintas normas que están haciendo, por elecciones y demás. Esa situación ha sido denunciada a la CSF y automáticamente ha tomado cartas en el asunto. Por ejemplo la FIFA ha señalado a la federación peruana que si el gobierno no deja de introducirse en la federación, el Mundial no se realiza.
Es un tema que no se mezcla y tiene que estar paralelo, el gobierno y el deporte, el gobierno y la salud, el gobierno y distintos estamentos de la sociedad. El gobierno tiene que intervenir para cosas positivas porque el gobierno no va a intervenir el fútbol para venir a poner plata.
Así que para que quede claro de una vez por todas y más allá de cualquier suspicacia, el gobierno no va a intervenir de ninguna manera.
-¿Entiende que con su presencia al mando de la AUF y en la CSF el fútbol uruguayo ha avanzado?
-Cuando llegamos a la Asociación, ésta estaba con problemas económicos muy graves. Pero a raíz de nuestra presencia en la CSF, se determinó que nos apoyaran enseguida. Quiero aclarar porque hay gente que cree que yo llegué a la presidencia de la AUF y luego a la CSF.
Cuando me eligieron presidente de la AUF yo ya estaba en la Confederación porque me había propuesto Paraguay. Así que fue al revés de lo que hubiera sido lógico.
Uruguay tenía problemas de sponsorización; no tenía dinero para pelotas de fútbol, tenía que comprar las camisetas, se vestía en la tribuna América e iba a entrenar a la cancha de Miramar, no se fijaban los premios convenientemente, se debía a los jugadores, en 100 años no había encontrado la fórmula para hacer el fútbol «uruguayo».
Se hizo la integración con el Interior, se hizo un moderno complejo deportivo y ya Uruguay no practicó más en la calle. Tiene una moderna y confortable concentración, con cuatro canchas de fútbol, pueden trabajar las juveniles, se consiguió la sporinzación de la camiseta, se consiguieron los balones, ahora viajan en charter y no están tirados en los aeropuertos, Uruguay no hacía un partido por ninguna plata y ahora hace amistosos, se consiguió un préstamo por 400 mil dólares para el Estadio Charrúa -que se suma al millón de dólares para el complejo deportivo- para ver si podemos poner césped artificial. Tenemos que tener en cuenta el Museo, que debe ser único en el mundo porque tiene las cosas auténticas y eso es una reliquia.
Pero además políticamente Uruguay está bien visto. Ahora en breve, tendremos a la FIFA en pleno en nuestro país para los festejos de los 75 años del primer mundial ganado por Uruguay. Creo que si uno se pone a mirar han cambiado muchos las cosas desde que estamos en la presidencia de la AUF.
-¿Siente que se ha generado enemigos en todo este tiempo?
–Soy un tipo muy firme en la conducción, entonces como que no me preocupa demasiado. Puedo tener muchos amigos, pero no preciso tenerlos. El tema es que quien toma decisiones muy pocas veces tiene gente que la comparte. Enemigos míos son los que alguna vez saqué a patadas de adentro de la Asociación y saqué a varios por distintos motivos, pero posiblemente son tan cobardes que no han sido capaces de enfrentarme en una esquina y yo ando solo, salgo de noche, voy a las comidas solo, camino solo por la rambla… Los cobardes no hacen historia, sólo los que van para adelante.
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