Cita con la nostalgia
En un acto sencillo pero cargado de emoción, convocado por la Asociación Uruguaya de Fútbol y por la Comisión de Amigos del Museo del Fútbol, se recordó ayer en los salones de esta institución en el Estadio Centenario, los 75 años de una de las páginas gloriosas de nuestro balompié, cuando Uruguay colocaba su nombre como el primer campeón de la Copa Jules Rimet, vale decir campeón del mundo, en 1930.
Paralelamente se exhibió un corto, de la película «100 años de FIFA», lanzamiento que la entidad mayor del fútbol, realizará en octubre próximo en nuestro país.
Aquella gesta de julio, de la que nos separan hoy 75 años, marcaría no solo la supremacía celeste sobre nuestros vecinos del plata, Argentina, al que se le volvió a ganar en la final, después de los Juegos Olímpicos, sino además la confirmación de una pléyade de futbolistas muy emparentados con la gloria y los triunfos a nivel internacional, regando con su destreza y calidad los campos de todo el mundo. Reconocimiento que supieron tributar por otra parte, todos los públicos que vieron en acción a la celeste de ese entonces.
Muchos de los presentes ayer en el Museo del Fútbol, incluso fueron testigos de esa página de gloria de nuestro balompié, al igual que Dante Iocco, quien hizo uso de la palabra en representación de la Comisión de Amigos del Museo del Fútbol, luego de la exposición del neutral Luis Pastorini, representando a la propia AUF.
Iocco recordó con emoción, pese a que en 1930 era apenas un niño, la alegría de todo un pueblo uruguayo que se volcó a las calles de Montevideo, para celebrar la tercera conquista mundial, pues los dos Juegos Olímpicos 1924 y 1928, fueron organizados por FIFA dentro de los propios Juegos Olímpicos. Por eso incluso las cuatro estrellas que adornan el escudo celeste en las camisetas, reflejan las cuatro conquistas mundiales, estas tres mencionadas, más la hazaña de 1950 en Maracaná.
El dirigente del Museo, mencionó detalles de como se logró «convencer» al representante de Argentina Adrián Bekar Varela, para que los de la vecina orilla votaran «a favor» de Uruguay como sede del primer mundial. Una vez conseguida esa primera victoria, nuestro país con la dirección del arquitecto Scasso, tomo el desafío de construir un Estadio para más de 70.000 personas y dejarlo pronto para cuando comenzara el mundial.
Era muy poco tiempo pero trabajando en tres turnos día y noche en los últimos meses, se llegó al objetivo y Uruguay tuvo un tremendo estadio para la época y en condiciones, a pesar que las viejas fortografías de la época muestra claramente los andamios aún colocados en la parte exterior del estadio a la espera de una mejor terminación.
El ex dirigente tricolor asimismo habló de las bondades de la Selección uruguaya de esa época, con figuras notables, jugadores que sorprendieron al mundo e incluso relató una anécdota que vivió en el exterior, concretamente en Colombes y que lo «tocó» sentimentalmente.
Hace 42 años en un viaje con su esposa, tuvo la oportunidad de sentarse en las gradas del estadio de Colombes y allí Iocco dijo sentir un impacto emocional ante la soledad de ese momento, con solo imaginar a los jugadores uruguayos sorprendiendo al público parisino, siendo despedidos con aplausos lo que motivó que los uruguayos en retribución a esas muestras de afecto dieran una vuelta al estadio saludando, implantándose desde ese momento la tradicional «vuelta olímpica».
Finalmente Iocco en su alocución señaló que pese a todo el fútbol uruguayo no está muerto, y aunque pareciera que estamos en el atardecer, pero como otras tantas veces sabrá salir adelante. En la oportunidad además se exhibieron unos quince minutos aproximadamente de la película «100 años de la FIFA», institución que el 11 de octubre estará representada en nuestro país con sus máximas autoridades, para realizar el lanzamiento de dicho filme. El neutral Pastorini, precisó que este corto, fue presentado en París en oportunidad de la conmemoración de los 100 años de la FIFA. Archivo que fue encontrado en los sótanos de Cinemateca y que para ponerlo en condiciones de ser exhibido con un mínimo de calidad, se necesitó de mucho tiempo, dinero y de la pericia de técnicos extranjeros que lograron salvar ese material histórico e inédito.*
Compartí tu opinión con toda la comunidad