El libro del picaflor
– Picaflor, ¿qué novedades tiene para hoy ?
– El tema que acapara la atención de la afición deportiva sigue siendo el litigio entre el empresario Paco Casal y Peñarol por los pases de los rebeldes…
– Perdón, todo el mundo habla de Bueno y el Cebolla Rodríguez; ¿qué pasa con Joe Bizera ?
– Es el gran ausente o el gran olvidado. Los colegas oficialistas ni se acuerdan de él. Nadie dice que no viajó al exterior porque tiene problemas judiciales y hasta que no aclare su situación en el Juzgado de Familia de 1er. Turno, no podrá ausentarse del país. Es cierto que depositó los U$S 27.000 para levantar el cierre de fronteras pero no está claro si la jueza Miriam Méndez, lo va a autorizar a ausentarse antes de definirse el tema con sus pequeñas hijas. La mano no viene fácil para Bizera porque ha caído en sucesivas contradicciones a la hora de prestar testimonio.
– ¡No me diga!
– Posta, posta… Usted sabe que el Troquílido no toca de oído. Una fuente judicial, le comentó que ayer se desarrolló una extensa audiencia en el juzgado de Familia. La mano viene complicada para los intereses del deportista que, hasta que no solucione estos problemas con la Justicia, no va a poder viajar para incorporarse al club que Paco Casal le consiguió. Aunque las cosas para Casal, tampoco están muy claras.
– ¿Qué le pasó a Paco?
– En las últimas horas, el empresario bajó un cambio porque corre serio riesgo de quedar pegado con los franceses. Máxime, después que la FIFA le dio un revolcón a la Roma y le aplicó una sanción que le impide contratar fubolistas por dos años, por haber intentado mejicanearle un futbolista al Auxerre de Francia. Los dirigentes del París Saint Germain, estaban recontra embalados con la historia que les había vendido – ¿ quién sabe por cuánta plata ?- Paco Casal que Bueno y el Cebolla eran libres. Ahora, los franceses abrieron los ganchos, ayer cancelaron el partido amistoso donde iban a presentar a los dos charrúas y el panorama es cada vez más complejo.
– ¿Qué resultado tuvo la gestión de Figueredo?
– Negativo, negativo, por ahora. La intervención del presidente de la AUF es vergonzosa. El martes al mediodía, en la Oral Deportiva, el colega Alberto Kesman le preguntó a Figueredo, qué opinión le merecía el litigio entre Casal y Peñarol por los jugadores rebeldes. ¿ Sabe cuál fue la respuesta de Figueredo ?
– Me imagino que el presidente de la AUF debe de haber apoyado la interpretación reglamentaria de Peñarol ; ¿no ?
– Se imaginó mal…Insólitamente, Figueredo le dijo a Kesman que él como presidente de la AUF no podía opinar. Vergonzoso. Si el presidente de la AUF que tiene entre sus cometidos esenciales hacer cumplir las normas de la FIFA, CSF y de la AUF, dice que no puede opinar sobre un caso que no tiene dos interpretaciones Casal le virló los jugadores a Peñarol- que se vaya para su casa…
Una fuente muy bien informada, le comentó al Troquílido cuál fue el escueto dialogado que mantuvo Figueredo con Damiani el lunes de mañana, cuando lo llamó por teléfono. ¿Le interesa?
– Cuente, cuente, que usted siempre la tiene posta.
– Después del chiveo que Figueredo tuvo el domingo al mediodía en Punto Penal, el lunes llamó a Damiani para preguntarle cuál era la posición de Peñarol. Palabras más, palabras menos, el dialogado fue el siguiente: Figueredo : ¿ qué le digo a los franceses? Damiani: vos sabés qué tenés que responderles, le retrucó el presidente aurinegro.
Después le adelantó que para no perder más tiempo y terminar con la historia, si Casal quería llevarse a los jugadores, tenía que traerle a Peñarol cinco millones y medio de dólares.
– Con razón, Figueredo se encargó de aclarar que no era mediador.
– El que se quema con leche una vez, ve una vaca y llora…Figueredo quiso pasar a la historia nuevamente, aparecer como el gran salvador pero Damiani le movió el trapeció, por lo que esta vez, no va a poder hacer equilibrio.
Además, sabe que si le bate el bombo a Damiani, Paco Casal le pasa la factura y el boleta. Esta es la única razón por la cual Figueredo se encargó de aclarar y reiterar que no es mediador, sino un conciliador… Aclarando, decía un Vasco, mientras le echaba agua a la leche. *
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