El libro del picaflor

Picaflor; ¿usted vio el programa de Punto Penal el pasado domingo?

-En honor a la verdad, El Picaflor vio del programa sólo el debate. ¿Por qué?

Quería saber cuál había sido el resultado de la encuesta que hicieron respecto a si Figueredo debía seguir al frente de la AUF o debía irse. ¿Qué dijeron los números?

– ¡Cállese!

¿Qué pasó?

– Fue bochornoso; los televidentes que participaron -y los que no lo hicieron- se quedaron con las ganas de saber si la afición deportiva aprobaba o no la gestión de Eugenio Figueredo en los ocho años de gobierno.

¿Se rompió la computadora?

-Lamentable, bochornoso, vergonzoso… Figueredo condicionó su presencia a que no se hiciera la encuesta. Según explicó el conductor del programa, Roberto Moar, el presidente de la Asociación quería decir su verdad y como olfateaba que la gente lo iba a censurar por amplio margen, levantaron la encuesta. Estafaron a los televidentes. Una vergüenza.

¡No me diga!

-Impresentable. Figueredo condicionó su presencia a que la gente no se expresara. Tampoco leyeron los e-mail que enviaron los televidentes; ni los que estaban a favor ni los que estaban en contra. Otra perla más para un largo collar que censura, de violación al derecho constitucional de la libre expresión de pensamiento. El artículo 29 de la Constitución lo mandaron a la papelera.

¿Y cómo estuvo el debate?

-¿Qué debate? No hubo debate. Los panelistas se transformaron en punteros que levantaban centros para que cabeceara Figueredo. Nadie le preguntó de la gran pudrición y corrupción que hay en la órbita de la Asociación. Nadie le preguntó por qué protegió tanto a Gustavo Méndez. Por qué permite que Paco Casal viole la Ley del Deporte que es de Orden Público en este bendito país como dice Sánchez Padilla. Nadie le preguntó nada… Se limitó a pedir más poder, seguramente, para cometer más atropellos a las normas jurídicas de la Asociación. Y como siempre, los únicos responsables son los dirigentes de los clubes que votan los reglamentos. Una verdad a medias porque todos saben que el Consejo Ejecutivo, tiene entre sus potestades hacer respetar y cumplir las normas y no cumple con ese cometido.

¿Ningún periodista le paró el carro?

– Nooo, los Reyes Magos son los padres. Hay periodistas que le deben favores a Figueredo, les consiguió algún currito, y no patean contra el clavo. Hablan, hablan, pero no van al grano y Figueredo se divirtió como si estuviera en el Parque Rodó. Tal fue el desparpajo que, para el informativo de la noche, Subrayado, emitió algunas de las opiniones que habían grabado para pasarle a Figueredo. En este rubro, es bueno destacar la posición del director del informativo Nelson Fernández, que debe haberse percatado de semejante aberración periodística y por la noche, desagravió a la profesión… Pensar que uno escucha a ciertos personajes rasgarse las vestiduras, dicen que son independientes, que no le hacen mandados a nadie y son cómplices de este tipo de violaciones a la libertad de prensa, libertad de información. Menos mal que la gente no masca vidrio, ya los tiene junados a todos y sabe quién es quién. *

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