EL JUGADOR ERA LIBRE Y PIDIO PASE A CERRO PARA PERJUDICAR AL RACING DE SANTANDER

AUF protegió a Paco Casal en pase de Mario Regueiro

Las autoridades de la Asociación Uruguaya de Fútbol, han amparado al empresario Francisco Paco Casal que le hizo una jopeada al Racing de Santander, para evitar que el Valencia indemnizara en U$S 1.750.000 aproximadamente al club cantábrico, por el pase de Mario Regueiro.

El delantero uruguayo terminó su contrato con el Racing de Santander el pasado 30 de junio, pero cuatro días antes de expirar el mismo (aún vigente), fue presentado por el Club Valencia, en el Estadio Mestalla.

De acuerdo a un convenio suscrito el año pasado entre todos los equipos de la Primera División de España (excepto Málaga y Barcelona), aquellos que pretendieran fichar a futbolistas libres que sus clubes querían retener, debían indemnizarlos económicamente.

Cuando Regueiro firmó contrato con el Valencia, Racing de Santander se contactó con el nuevo para cobrar los U$S 1.750.000 y se encontraron con la desagradable noticia de que el futbolista había pedido pase para Cerro.

Los dirigentes cantábricos, anunciaron en España que iniciarán una acción contra el Valencia por la maniobra ideada por Paco Casal, un especialista en incumplir responsabilidades de toda índole.

 

Complicidad de la Asociación

La maniobra de Francisco Paco Casal, de hacer pedir pase a Mario Regueiro para Cerro, tiene como único objetivo asegurarse el cobro de los derechos federativos del delantero en provecho propio.

Lo insólito del caso es que el pase de Regueiro a Cerro y su posterior pase al Valencia, viola el Reglamento de Transferencias de FIFA, el mismo en que Casal se amparó para raptarle los futbolistas Carlos Bueno y Christian Rodríguez, a Peñarol.

Fuentes confiables expresaron que Regueiro se presentó en la AUF, antes del 30 de junio pasado -cuando todavía tenía contrato con Racing de Santander y antes de firmar con el Valencia- y pidió pase para Cerro.

La carpeta con todos los antecedentes fue secuestrada por el asesor jurídico, doctor Héctor Olmos, impidiendo que los funcionarios administrativos tomaran conocimiento de la documentación y pudieran filtrar la irregularidad fuera de la AUF.

Esta, debió tramitar el Transfer ante la Federación Española para que el Racing de Santander entregara a Cerro los derechos federativos del jugador. El término de una relación contractual, no inhibe este requisito formal de FIFA; es una exigencia formal que las autoridades de la AUF obviaron. ¿A cambio de qué?

Todos los futbolistas que piden pase para una institución del medio deben registrar contrato en la AUF, una de cuyas copias debe ser remitida a la Mutual Uruguaya de Futbolers Profesionales.

Fuentes de la gremial de futbolistas aseguraron a esta página deportiva que no habían recibido la copia del contrato que Regueiro debió firmar con Cerro para que el club pueda ejercer la titularidad de los derechos federativos ante el Valencia de España.

 

Cuando no me conviene…

El pase puente de Regueiro a Cerro, que era jugador libre al 30 de junio del Racing de Santander y su posterior transferencia al Valencia, configura otra flagrante violación al Reglamento sobre Estatutos y las Transferencias de Jugadores de FIFA.

En efecto, el Capítulo II «Jugadores no Aficionados», artículo 4º, numeral 2, dice que «el contrato deberá tener una duración mínima de un año y un máximo de cinco años…», sin embargo, Mario Regueiro vino a Cerro por una semana, no firmó contrato (de acuerdo a la información de la Mutual) y pasó al Valencia de España, «vendido» por el club de la Villa.

No caben dudas de que Cerro ha sido usado por Paco Casal para poder cobrar los derechos federativos de Mario Regueiro y burlar una vez más la Ley del Deporte, Nº 14.996, del 18 de marzo de 1980, que prohíbe que las personas físicas sean titulares de los derechos federativos de los deportistas.

Resumiendo: para llevarse a Carlos Bueno y al «Cebolla» Rodríguez, Paco Casal se amparó en el Reglamento de FIFA, argumentando que no tenían contra vigente.

Para perjudicar al Racing de Santander y favorecerse personalmente, Casal violó el mismo Reglamento en el cual se amparó.

Todo esto, claro está, con la complicidad de las autoridades de la Asociación Uruguaya de Fútbol, que siguen protegiendo a Casal en vez de defender los auténticos derechos de los clubes afiliados. *

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