El libro del Picaflor
–Picaflor, mire que tiene una deuda con sus lectores, eh.
–¿No leyó el material de cabeza de página? ¿ A usted le parece que no es una bomba que el fiscal Fernández Dovat haya solicitado el desarchivo del expediente que el juez Eguren había archivado, contra su voluntad? Mire, el tema de Méndez está levantando polvareda en los estrados judiciales y una fuente del Troquílido le dijo que no descarte que la Suprema Corte de Justicia le dé un tirón de orejas a algún funcionario.
–Denunciaron un complot entre usted y Sergio Hermida para presionar a la Justicia.
–Con el perdón de la palabra, es una boludez. El Picaflor no conoce personalmente a Hermida, nunca lo vio –salvo por televisión cuando dirigía a Capurro–, es demasiado temerario decir que un periodista y un empresario están presionando a la Justicia. Denunciar esto, es poner bajo sospecha a los integrantes del sistema judicial. Lo más grave es que un profesional del derecho diga esto como un operador ordinario del sistema. Debería presentar las pruebas para hacer una denuncia de esta envergadura. No hay dudas de que hay mucha gente nerviosa, pensaban que iba a triunfar la impunidad y ahora se les viene la noche. Hace veinte días, el juez y el fiscal eran unos fenómenos, ofrecían garantías y ahora resulta que son permeables a las presiones.
–Impresentable. ¿ Tiene algún otro dato para sus fieles lectores?
–La semana próxima surgirían novedades en la sede Penal de 6º Turno, donde están denunciados el presidente Figueredo y los neutrales Daniel Patorini y Jorge Almada, por la falsificación del acta de la Asamblea General y presunta estafa.
–Si tendrá razón el ministro Lescano que hay que lavar la AUF con abundante agua y jabón.
–Es una vergüenza que los dirigentes piensen que con tirar el Colegio de Arbitros, crear un par de oficinas, designar nuevas autoridades de CAFO, se soluciona la crisis del fútbol uruguayo. Es una risa. Señores dirigentes, la mayor crisis del fútbol es moral. Esta es la madre de la criatura. Por eso los aficionados no creen en la dirigencia, porque no dan mensajes claros para moralizarlo, limpiarlo, lavarlo, con abundante agua y jabón como dijo Lescano. Un árbitro internacional colecciona denuncias penales, el presidente de la AUF y dos neutrales denunciados por estafa y falsificación de documento; hablan de la violencia pero la cobijan con silencios y amnistías; falsifican títulos de Entrenadores y no los denuncian a la Justicia Penal, reciben cheques robados y sin fondos y no los denuncian; mandan a la nuera (Virginia Beretervide) a un Congreso de FIFA (en México) y a otro de la CSF (Paraguay) para que apruebe el Balance del cuerpo político del cual el suegro (Figueredo) es vicepresidente; exoneran a Tenfield SA del pago de U$S 200.000 anuales para la Segunda División Profesional sin el consentimiento de la Asamblea General, etc., etc. Señores dirigentes, esta es la verdadera crisis del fútbol uruguayo y ninguna reestructura cambiará nada, si antes no cambian lo primero. *
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