Ningún delegado defendió a las selecciones juveniles

Clubes aprobaron el Balance a pesar del déficit millonario

Por 19 votos en 19 delegados presentes, la Asamblea Ordinaria aprobó la Memoria y Balance Anual del ejercicio 1999, con un défit de $ 14.202.921.89 de los cuales, $ 11.389.956.36 fueron imputados a las selecciones juveniles nacionales y $ 2.812.965.53 a la propia AUF, como si el régimen contable fuera independiente.

Ningún representante de los clubes, se refirió en sala al Balance que el Ejecutivo puso a consideración de los clubes, ni salió en defensa de las selecciones juveniles que, desde el punto de vista contable, aparecen como las únicas responsables del déficit financiero de la Asociación.

Insólitamente, ningún delegado pidió explicaciones del adelanto que el Consejo Ejecutivo hizo ante el Banco de Crédito por $ 16.000.000 a cuenta de los ingresos de las Eliminatorias que permitieron afrontar compromisos con acreedores en el pasado ejercicio y menos aún, del descalabro financiero que significa la selección de Daniel Alberto Passarella.

El total del Pasivo y del Patrimonio, ascendió a $ 397.504.811.80.

El Presupuesto del 2000

Tal cual estipula el Reglamento General, los clubes luego de aprobar la Memoria y Balance del ano 1999, votaron a tapas cerradas el Presupuesto del 2000 que prevé un total de $ 19.630.000 de ingresos y $ 18.706.000 por concepto de egresos.

El comportamiento de los delegados en momentos de ponerse a consideración el Presupuesto para el presente ano, fue interpretado como un voto unánime de las instituciones a la actual administración que encabeza Figueredo.

Villa Espanola condicionado

Finalizada la Asamblea Ordinaria, se pasó a la Extraordinaria que fue convocada a pedido de los propios clubes. Lo más trascendente, fue la negativa del soberano a modificar el régimen de reparto de las recaudaciones que los clubes del Interior querían impulsar pasando del 50% actual de los líquidos al 100% para el locatario. En este tema, los grandes votaron enfrentados, respaldando Nacional a los clubes del interior que estaban dispuestos a mantener el actual régimen sólo en los partidos contra tricolores. Los aurinegros, a través de José Carlos Domínguez, aspiraban modificar el sistema de reparto sin excepciones pero ninguna de las dos propuestas captó los votos necesarios.

Posteriormente, el tema que acaparó la atención en sala fue la situación de Villa Espanola que no tiene cancha para jugar en Primera División como exige el Estatuto y Reglamento General.

Finalmente, el Consejo Ejecutivo logró (14 en 19 clubes) la mayoría mínima en el seno de la Asamblea, autorizando al club a obtener una cancha en uso exclusivo en Montevideo –será una de la Liga Metropolitana Amateur– antes del 15 de febrero, estableciendo la Comisión Asesora (Washington Rivero, Carlos Maresca y el doctor Héctor Olmos) un plazo para la ejecución de las obras que pudieran ser necesarias de acuerdo a las normas vigentes –debería ser a más tardar para el comienzo del Clausura–, dejando en poder de la Asamblea General, la aprobación o no de está fórmula de excepción que, en buen romance, fue la solución mágica que el Ejecutivo encontró –con el aval de la mayoría de los clubes– para hacerle una vez más, un cano al Estatuto y Reglamento General.

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