Eliminatorias: Remamos pero la orilla está muy lejos

Concluyó la mini serie de dos fechas por las eliminatorias para el Mundial de Alemania, y nuestro combinado parece estar cada vez mas lejos de la justa ecuménica. En las últimas cuatro fechas (Chile, Brasil, Venezuela y Perú) la selección debió cosechar mas puntos, pues hizo méritos para ello. Debió cerrar los partidos contra Chile y Venezuela concretando alguna de las innumerables opciones de gol que se le presentaron, cosa que no se hizo. Esos cuatro puntos que no se supieron cosechar le podrían haber dado mas oxígeno en el camino al Mundial. En términos generales los empates contra Brasil y Perú son justos. De los cuatro partidos que reseñamos, tres los disputamos en calidad de visitantes, y no perdimos, lo cual en situaciones normales sería destacable, pero lamentablemente, no alcanza.

Uruguay sufre hoy las derrotas del 31 de marzo y 1 de junio del 2004 contra Venezuela y Perú. Hoy sangramos por las heridas que hace mas de un año nos propinaron. En términos generales, sería milagroso que Uruguay clasificara para el Mundial, pero increíblemente en la mediocridad y paridad de estas Eliminatorias, aún tenemos chance. Hace dos meses nos llenaba de asombro que Nacional por la Libertadores, perdiendo la totalidad de los puntos de local, conservara chance hasta la última fecha.

El caso de Uruguay es similar. Si le ganamos a Colombia de local, tarea ciclópea, conservaremos chance hasta la última fecha. Realmente, estaríamos estirando todos los principios matemáticos básicos. A la fecha, debemos considerarnos prácticamente eliminados.

¿Pero que nos queda?. Nos quedan en el debe los goles errados de Zalayeta. Nos quedan en el debe los inapropiados discursos sobre «gladeadores» que no se cansa de hacer el Profesor Valenzuela, preparador físico celeste, cuando en realidad debe entrenar a futbolistas. Nos queda en el debe algunos caprichos de Fossati. Nos queda en el debe la permanente desilusión que vive nuestra afición. Por su parte en el haber nos va a quedar siempre la incuestionable pasión con la cual vive el pueblo de este país el fútbol, y que llevará a mantener una mínima llama de esperanza, pero llama al fin, hasta el último partido en que nuestro combinado tenga chance.

Dice el dicho, «tanto remar para morir en la orilla», quizás Uruguay se termine hundiendo mucho antes, mar adentro. *

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