El libro del Picaflor
—Picaflor, ¿qué información tiene para hoy?
–La actividad por las Eliminatorias redujo el espacio para las historias del Troquílido, por eso hoy quiere compartir esta que no tiene desperdicio.
—Cuente, cuente.
–La historia es posta, posta. El Picaflor la chequeó en varias fuentes. La víctima quería que no trascendiera públicamente, pero en la medida en que todos silencien estos hechos detestables, los violentos continuarán expulsandos a los hinchas de las canchas.
—Vaya al grano que me interesa sobremanera el tema.
–Hace tres semanas, el árbitro Gustavo Siegler denunció que cuando se retiraba del partido Cerro (0) Miramar Misiones (3), constató que el auto de su propiedad, marca Woskwagen Gol, color rojo, había sido destrozado por manos anónimas. Todas las pistas apuntaron hacia los hinchas de Cerro por sus antecedentes y porque, según testimonios, fueron vistos en el momento en que rompían el vehículo del árbitro.
—Chocolate por la noticia; si esta era la primicia que tenía para sus lectores, póngale sal porque ya es un fiambre.
–Baje un cambio, escuche con humildad y no apure caballo flaco en repecho.
Después de casi tres semanas de ocurrido el hecho, El Picaflor investigó el tema y confirmó que los hinchas de Cerro destrozaron el auto del árbitro Gustavo Siegler por un error.
–¿Cómo?
–Como acaba de escucharlo. Gustavo Siegler se comió un garrón porque, en realidad, los hinchas de Cerro querían romperle el auto al técnico del equipo, doctor Fernando Rodríguez Riolfo, que a la postre renunció.
–¿Y quién le pagó los daños a Siegler ?
–El club Cerro. El árbitro hizo la denuncia ante el Colegio de Arbitros, éste derivó la denuncia a la AUF y se resolvió que el club de la Villa debía indemnizar a Siegler.
–El que debe estar loco de la vida porque se salvó de que le destrozaran el auto debe ser el doctor Rodríguez Riolfo.
–No lo crea. El doctor Fernando Rodríguez Riolfo se escapó de que los hinchas de Cerro le arruinaran su auto pero no pudo evitar que le rompieran una costilla.
–¿Cómo dijo?
–Lamentablemente, el doctor Fernando Rodríguez Riolfo ligó con el auto porque los hinchas de Cerro por un error le rompieron el del árbitro Gustavo Siegler, que es de la misma marca y color que el suyo, pero no pudo evitar que le rompieran una costilla.
Un grupúsculo de malos hinchas de Cerro, que están poniendo al club al borde de la desafiliación de la AUF si no paran la mano, agredió a Fernando Rodríguez Riolfo cuando se retiraba del estadio, luego de haber dirigido el último partido.
El entrenador no quiso denunciar en la Policía el hecho, prefirió bajarle el perfil al tema, pero lo que no sabía era que El Picaflor se iba a encargar de denunciarlo, porque en la medida en que todos se callen la boca, los delincuentes van a seguir apoderándose de los clubes y van a seguir echando a la gente de bien del fútbol. *
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