Fossati, ¡contagianos tu optimismo!
Todavía siguen sorprendiendo las palabras del técnico de la Selección nacional al terminar el partido con Perú, cuando con toda firmeza sentenció que «la clasificación es factible». Instantes antes, nada más, el presidente de la AUF, Eugenio Figueredo, el gerente Osvaldo Giménez y luego algunos futbolistas dejaron claro que las chances celestes son escasas, lo que desconcierta y lleva a pensar que Fossati aprendió una matemática diferente o que tiene la certeza de que un «toque mágico» nos iluminará en el final de la Eliminatoria.
Cualquiera sea el motivo, ya una fe inquebrantable o bien conocimientos a los que no tenemos acceso, necesitamos pedirle: «Jorge, contagianos tu optimismo».
Mejora sustancial
Está claro que Uruguay ya no puede perder más, y que apenas puede darse el lujo de un empate para mantener su chance. Fossati se tiene fe para ganar dos partidos por lo menos de los tres que quedan, aunque hasta ahora su magro registro alcanza esa misma cantidad de triunfos en los diez partidos que dirigió, concretando un escaso veinte por ciento de éxitos.
Deberá conseguir casi un ochenta por ciento de los puntos que faltan (77,7%) cuando solo cosechó once sobre treinta jugados (36,6%) desde el banquillo celeste.
Si el entrenador charrúa se mantiene firme en la necesidad de veinticinco puntos, de los siete que faltan no nos queda mucho para elegir: descartemos un triunfo en la última fecha ante una Argentina clasificada; a Colombia debemos ganarle sí o sí para que no sume, porque además somos locales, el empate que «podríamos» ceder sería nada más ni nada menos que en la altura de Quito.
Seis más
A esta altura, resulta obvio que la clasificación directa para la celeste es casi una quimera, y que todas las cuentas que se hagan apuntan a lograr el quinto puesto, que nos habilitará a jugar un repechaje con el representante de Oceanía (Australia o Islas Salomón), como hace cuatro años.
En las Eliminatorias para el Mundial 2002 Uruguay igualó el quinto escalón con Colombia, aunque debemos recordar que en aquella ocasión fue con veintisiete unidades, dos más de las que ahora «necesitaríamos».
El estado crítico de nuestra Selección aumenta cuando vemos que aquella vez, al terminar la decimoquinta fecha, teníamos veinticuatro puntos, seis más que en esta ocasión.
Gracias a esa marca acumulada fue que bastó con empatar en los últimos tres cotejos, ante Colombia, Ecuador y Argentina, para quedarse con ese lugar en el repechaje, a pesar de la arremetida cafetera, que ganó los últimos dos cotejos luego de empatar en Montevideo; no había otros rivales a la vista, ya que en el séptimo puesto Perú marchaba nueve puntos debajo de los celestes. También en eso la historia es diferente, ya que hoy los del Pacífico nos miran desde arriba, con dos puntos de ventaja, por lo que sacar un empate en Montevideo será sin dudas un gran negocio para ellos.
Varios candidatos
Camino a Corea y Japón tuvimos un mano a mano con Colombia, dirimido apenas por diferencia de goles (hasta eso nos quitaron), pero esta vez la puja por los últimos pasajes a Alemania es entre varios candidatos: la propia Colombia, Paraguay, Chile, Venezuela y con menor chance Perú, ya que argentinos, brasileños y ecuatorianos aparecen algo despegados.
Ojalá el optimismo del técnico celeste fuera contagioso, porque tampoco es tan imposible pensar en ganar todo lo que nos queda; al fin y al cabo, todos soñábamos con ganar en Venezuela o en Perú, y en traernos cuatro puntos de estos dos encuentros.
Hace una semana, nada más, todo el ambiente del fútbol afirmaba que debían conseguirse esas cuatro unidades para seguir con chances. Pasaron pocos días, no los tenemos, y seguimos teniendo posibilidades para lograr la clasificación, que según Fossati «es factible.» *
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