Solo contra el mundo
Uruguay es un país atípico y el fútbol uruguayo tampoco escapa a esa regla. Muchos ejemplos marcan claramente cómo podemos ser capaces nosotros de destruirnos mutuamente y no valorar lo nuestro, situación que no acontece en otros países.
En el referato nacional puede ocurrir cualquier cosa, donde los manejos políticos van más allá de algunas situaciones estrictamente deportivas y en los últimos años hay varios ejemplos que así lo establecen.
El último caso es el referido a Gustavo Méndez, árbitro internacional uruguayo que tendrá la responsabilidad de dirigir el próximo miércoles el choque más importante del planeta: Argentina y Brasil.
Sin embargo, y a pesar de que la FIFA lo distinguió nuevamente para dirigir el juego entre albicelestes y norteños (con este serán cuatro partidos que dirige Méndez), el Colegio de Arbitros lo suspendió por 30 días en la actividad local.
La sanción es tan insólita como ridícula en los tiempos que corren, cuando la democracia en Uruguay afortunadamente están en máximo apogeo en todos los niveles. La sanción a Gustavo Méndez fue por haber manifestado que el coronel Matías Vázquez le hacía un gran daño al arbitraje cuando ocupó la presidencia del Colegio de Arbitros.
Sólo por haber realizado un comentario de un ex dirigente de fútbol, quien además ocupó el cargo de presidente de la AUF en los años de la dictadura militar, Méndez fue sancionado por un mes en la actividad local.
No solamente hay que hablar de Gustavo Méndez, porque basta recordar que en años anteriores también fue perseguido José Luis Da Rosa, quien aburrido por los destratos recibidos y la falta de garantías que debió sufrir en sus mejores años como árbitro, decidió retirarse a los 41 años cuando todavía tenía cuatro para cerrar su carrera.
«No puedo hablar»
En la fría y lluviosa mañana del domingo 5 de junio, Gustavo Méndez entrenó en solitario en la Rambla de Pocitos. Muy cerca del Kibón, realizó un trote de 40 minutos y luego estiramientos, cuando en realidad lo mejor era arbitrar algún partido de la Segunda División Profesional para mantener un ritmo de trabajo.
Sin el apoyo del Colegio de Arbitros local, sin tener afiliación gremial, lo que significa no tener ningún tipo de defensa, igualmente Gustavo Méndez viajará en esta jornada a Buenos Aires y tendrá la responsabilidad de dirigir uno de los partidos más esperados, no sólo en America sino en todo el mundo como es Argentina y Brasil, obviamente a estadio lleno.
Cientos de millones de dólares estarán en la cancha del Monumental de Núñez el próximo miércoles, y el encargado de impartir justicia sabe que depende mucho su futuro de este partido al cual llega con el apoyo de las máximas autoridades del fútbol mundial, mientras el Colegio de Arbitros local intenta dirigir un arbitraje local que se encuentra en absoluta decadencia.
Lo más triste del encuentro con Gustavo Méndez fue la respuesta cuando intentamos realizar una nota antes del partido Argentina y Brasil. La respuesta fue: «No puedo hablar».
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