Multas en UR o tareas comunitarias para los revendedores de entradas
Ingresó recientemente al Parlamento una iniciativa que propone sancionar con unidades reajustables o tareas comunitarias a quienes practiquen la reventa de entradas en cualquier espectáculo público.
Este proyecto -presentado por los legisladores nacionalistas Pablo Abdala, Mario Trobo, José Pedro Cardoso, Gustavo Borsari, Luis Lacalle Pou y Julio Silveira- ingresó a la Comisión de Constitución, Códigos, Legislación General y Administración y se espera su pronta resolución y puesta en práctica, ante la creciente ola que han generado estos «comerciantes», que actúan con total impunidad.
La idea es agregar un inciso más al artículo 360, que refiere concretamente a las faltas contra el orden público, ya establecidas en el Código Penal.
Consultado uno de los impulsores, Pablo Abdala, dijo que el disparador que llevó a presentar este agregado, fue el partido disputado recientemente entre Uruguay y Brasil, en el Centenario donde una cantidad impresionante de revendedores actuaron con total desparpajo ofreciendo la «mercadería», privando a mucha gente de obtener lícitamente su entrada.
La pena establecida para estas faltas va desde 10 a 100 Unidades Reajustables e incluso tareas comunitarias, porque precisamente dicho artículo fue modificado donde establecía prisión equivalente para cualquiera de los diez incisos que contiene el mismo, como por ejemplo provocación o participación en desorden de un espectáculo público, falta de respeto y desobediencia pasiva a la autoridad, contravención a las disposiciones dictadas por la autoridad, deterioro de escritos o dibujos colocados por la autoridad, circulación de moneda y títulos de créditos públicos falsos, entre otros.
Sin duda que una vez trasladado el proyecto a la Cámara Baja parlamentaria para su estudio, se determinarán con más precisión detalles que se deben ajustar como, por ejemplo, el perjuicio ocasionado de acuerdo al monto de entradas adquiridas para un partido de fútbol o cualquier otro espectáculo público, porque también han aparecido «como hongos» revendedores en las cercanías de las boleterías del Teatro de Verano. *
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