Los motores del mundial de rally
Es bien conocida la postura de la Federación Internacional del Automóvil tendiente a realizar prácticamente todos los años diversas variantes con la finalidad de modificar el rendimiento de los autos, ya sea en el plano aerodinámico como en referencia a los motores ó a los neumáticos.
La mayor parte de estas modificaciones reglamentarias buscan, o mejor dicho se basan, en recuperar la paridad y competitividad, reducir los costos y en tratar de disminuir la velocidad final de los autos.
Generalmente, salvo en referencia al tema costos, en los otros rubros los ingenieros llevan a cabo fantásticas tareas de desarrollo que les permiten (la mayoría de las veces) volver a recuperar la performance y el rendimiento que se vieron disminuidos a causa de los cambios implementados por el órgano rector del automovilismo deportivo a nivel mundial.
Es así que, tal como acontece en la Fórmula Uno a partir de este año, también en el Campeonato Mundial de Rally los equipos oficiales se han visto obligados a utilizar el mismo motor durante dos carreras consecutivas.
Por supuesto que esta nueva norma de la FIA le ha traído más de un dolor de cabeza a los responsables de desarrollar y preparar los motores porque es evidente que la situación ha cambiado diametralmente, con todo lo que ello trae aparejando.
Sin lugar a dudas que uno de los desafíos más importantes se va a producir en esta próxima fecha del certamen que se va a llevar a cabo en Nueva Zelanda, donde los autos van a estar compitiendo casi a nivel del mar, tras venir de disputar la fecha anterior que se llevó a cabo en México, a más de 2.000 metros de altura.
Los programas de desarrollo de los motores tienden a forzar al límite la performance de los impulsores para lograr la máxima potencia con lo que, por supuesto, se produce un lógico aumento de los riesgos de roturas o una probable pérdida de potencia y rendimiento por diversas causas.
Y es aquí justamente donde aparece el mayor desafío para los técnicos e ingenieros: poder lograr el equilibrio justo entre rendimiento y confiabilidad que les permita poder extraer la máxima performance posible manteniendo un lógico margen de seguridad.
Ya se ha visto en el mundial de Fórmula Uno (donde también rige la misma norma) como «sin previo aviso» los motores largan una enorme bocanada de humo, marcando de esa manera el final de su vida útil y, por supuesto, el final de la carrera para su piloto.
Sin lugar a dudas que el desafío planteado es durísimo para todos: como lo expresábamos anteriormente para los ingenieros y técnicos, pero también para los pilotos, porque de acuerdo a su accionar, hoy más que nunca, la vida útil del motor está en sus manos.
El rally neocelandés
Esta cuarta fecha del certamen mundial (segunda del torneo de Grupo N) se llevará a cabo el próximo fin de semana y su disputa ha sido dividida en tres etapas.
La primera jornada se disputará el viernes con ocho pruebas especiales sobre 129,340 km.
La segunda jornada tendrá lugar el sábado con 134,920 km de pruebas especiales (seis en total), mientras que la etapa final a llevarse a cabo el domingo consta también de seis pruebas especiales sobre 91,170 km.
En nuestra edición del próximo viernes ampliaremos la información correspondiente a esta nueva etapa del mundial de rally. *
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