Un campeonato sin estímulos y con muchas contradicciones
Así transcurre este Campeonato Uruguayo Especial, con el total desinterés de una afición futbolística que ha cambiado sus hábitos de entretenimiento, postergando definitivamente el interés de presenciar partidos anodinos y predecibles, donde solo el morbo de saber qué técnico va a caer, propicia la concurrencia.
Cuando comienza la actividad, más por inercia que por un interés real, se vuelve a parar, para centrar toda la atención en nuestra selección, otra medida sin el tino adecuado, si Uruguay juega el sábado, ¿ cuál es el impedimento que se juegue toda la etapa el domingo?, por el contrario, si nuestro combinado saca un resultado favorable de suelo chileno, resultaría estimulante para actores y público centrarse en una actividad futbolística, que languidece por falta de pupila de algunos dirigentes, que carecen de la más mínima condición para realizar eventos de una magnitud acorde con el momento.
Una supuesta semana cargada de acontecimientos favorables, redondeando con un miércoles espectacular, ya que de por sí solo, la atracción natural que genera jugar frente al scracht brasileño, supusimos que con solo dejarse llevar por semejantes acontecimientos, acertarían aún sin querer, pero no, el «mágico Figueredo», se las arregló para distorsionar algo tan simple, como es marcar una programación prestablecida, signada por el éxito que la casualidad les impuso.
En tren de imaginarnos un resultado negativo en Chile, quedamos expuestos a la redoblona de repetir frente a Brasil, con la postergación de la etapa en lo local, nos deja solo, con la angustia de un de una supuesta eliminación del próximo campeonato del mundo de Alemania.
Seguramente, usted pensará con mucha lógica, que el «mágico Figueredo» no entra a la cancha, pero como entorna y envuelve de desaciertos a quien supuestamente debe de amparar, pues damos por descontado que los jueces serán bolivianos, ecuatorianos, peruanos o colombianso, la hora del partido también la impondrá Nicolás Leoz, con la anuencia del «mágico», que por supuesto, dispondrá de toda una gama de recursos de seguridad para que la selección Brasileña no la molesten en el aeropuerto, hotel y mucho menos en el estadio.
Damos por descontado, también, que los creativos que enviaron golpear a los australianos en el aeropuerto, para este partido tan puntual, se le secaron las neuronas, no habiendo dispuesto nada especial para menguar la capacidad de los norteños.
¿Entonces con que contamos para ganarles a los brasileños?, como siempre, con la única posibilidad de jugar un encuentro soñado de nuestros jugadores, el buen momento de Forlan, de Regueiro, la fortaleza y el empuje de Richard Morales, disponer de la tranquilidad, como hacía mucho tiempo no teníamos en el arco, de un Sebastián Viera excepcional, quizás, como todos lo esperamos, la confirmación de lo que significa la presencia en toda su magnitud futbolística de nuestro capitán, Paolo Montero, la fortuna tampoco debe quedar al margen, de semejantes coincidencias, posibilitarían, una clasificación por todos deseadas y que nos vendría también para un alicaído ánimo impuesto por los desaciertos de la peor conducción directriz de la AUF, que registremos en nuestra historia… *
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