Cuando en fútbol menos es más
Presenciamos el encuentro de nuestro River frente a Nacional, por supuesto, el darsenero propuso una táctica absolutamente defensiva, resignando toda posibilidad de atacar con un mínimo de posibilidades; paradojalmente, contó en su equipo con el mejor jugador de la cancha, el habilidoso Sarkissian, que mostró toda una gama de recursos técnicos inusual desde hace mucho tiempo en el medio, seguramente si Sarkissian hubiera jugado para los tricolores, la goleada en favor de éstos se daría por descontada.
A los 74 minutos se produjo la expulsión de Jaume y cambiaron diametralmente las posibilidades de uno y otro, mientras Nacional encontró los tiempos y el espacio para jugar; River, al verse en superioridad numérica, resolvió atacar, cosa que ni tenía prevista; si se hubiera quedado acostado en el dormitorio como estaba, seguro que se traía un punto del Parque Central o quizás con un poco de fortuna, los tres, sin embargo, se sintió en ventaja, abrió la casa y le entraron por todos lados.
Este hecho tan significativo, provocó una falsa expectativa en todos los bolsos, a posteridad de este partido; frente al modestísimo Olmedo, pagó consecuencias impensables, para quienes están distraídos o influenciados por opiniones interesadas, en que siga este desatino táctico que no me puedo explicar a quién o a quiénes beneficia.
Desde la proliferación de estadísticas, me gustaría que éstas estuvieran avaladas por opiniones contundentes de ex futbolistas, que aportaran una luz en tanta confusión, si el último campeón del mundo de fútbol juega con línea de cuatro, si el campeón de Europa juega con línea de cuatro, si el multigalardonado Boca Juniors, en América, con su tan justamente promocionado entrenador Carlos Bianchi, también aplica línea de cuatro, es incomprensible, que en un fútbol posicional, como el nuestro, acostumbrado a la zona, con zagueros lentos, por características históricas, recurramos a la línea de tres, no sé si es por novedad o por novelería, de lo que no dudamos en escribir, que este sistema, en nuestros equipos es inaplicable.
Como contrapartida de tanto desatino, Danubio ofrece una tarea frente al Bolívar, de un fuste o un volumen futbolístico poco común, ganó en todos los planos, físicamente fue una aplanadora, se aplicó a un sistema con una convicción llamativa y contó con jugadores de un rendimiento excepcional. Cafú cortó, marcó, salió jugando, mostrando toda una gama de recursos de lateral moderno, donde la primera función es marcar, después si tiene nafta en el tanque, por sorpresa debe atacar. Por último, observamos a un tal Salgueiro, que mostró una serie de fundamentos técnicos, donde sería loable hacer miles de copias en video y distribuirlas entre los jóvenes de todo el país, cómo se debe jugar al fútbol, cambió de frente en profundidad con las dos piernas, puso una pelota de cuarenta metros como sólo los cracks pueden hacerlo, dribleó, frenó, se mostró continuamente, fue salida y luego encaró, habilitó y definió con un tiro en el palo, que si hubiera entrado se llevaba las orejas y el rabo, lo sacaban en andas de la plaza como al Cordobés, en fin, un fuera de serie muy recomendable para los que han dejado de ir al fútbol, vuelvan por favor, «HOY JUEGA SALGUEIRO»… *
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