Merecido festejo sanducero
El vestuario sanducero se transformó en un jubilo total, al ganarse el derecho legítimamente a jugar por segundo año consecutivo la final de la Liga Uruguaya. Entre cantos con algunas dedicatorias especiales, los sanduceros ahora esperan las finales para las cuales no importa el rival, sea Trouville o Salto Uruguay.
«Lo nuestro fue muy meritorio, habíamos jugado un pésimo tercer cuarto, pero en el último apareció el basquetbol con sacrificio que nos permitió ganar. En ataque fuimos un poco más inteligentes, porque además entraron algunos tiros que no habían podido ser antes. Festejamos merecidamente, aunque me hubiera gustado hacerlo con un partido terminado en su totalidad y como debe ser» dijo Pablo Viera, quien además se disculpó de una situación con su compañero Ignacio Borges. Porque en un determinado momento, Borges lanza un triple y fracasa en minutos claves del último cuarto, y Viera se acerca a su técnico y le dice «estos son tus jugadores». Lo dicho por Viera a López fue escuchado por Borges, que le salió a recriminar su actitud, y luego se disculpó.
Por su parte el entrenador Pablo López, dijo que llegar a una final nuevamente no se trata de una revancha, sino que simplemente es un paso al objetivo final, y destacó la actitud de sus dirigidos.
«Acá no se trata de una revancha, es otra liga, más parejo, donde hubo un draft de por medio y para nosotros esto es un paso. Estamos para llegar lo más alto posible, ahora trataremos de salir campeón. Hubo una actitud excelente para la entrega por parte de los jugadores, porque no se dieron por vencidos y pelearon hasta el final. Ahora espero las finales, me da lo mismo Salto Uruguay o Trouville, porque nosotros tenemos que hacer nuestra parte y tenemos mucho por mejorar».
En tanto que el presidente del Paysandú BBC, Andrés Piaggio, coincidió con López en lo alcanzado hasta el momento, y le «restó» importancia a quien puede ser el rival en la final.
«Este es un paso más, el objetivo es el campeonato. Fue enorme lo que hicieron los muchachos, ahora esperamos las finales sin importarnos quien sea el rival».
Mientras todo el vestuario sanducero era alegría, en el otro sector, los aguateros no encontraban respuesta a como se les había escapado el partido. Estuvieron varios minutos sentados en silenció, hasta que se fueron a las duchas. Entre los festejos sanduceros, el único que se acercó a saludar a sus colegas, fue el base Fernando Martínez. *
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