Gallardo fue la gran diferencia
Según los medios deportivos de Buenos Aires, Marcelo Gallardo fue la figura de River en el partido ante Nacional.
Concretamente Olé destacó que hubo que esperar demasiado para el deleite: a los cinco minutos, nada más que a los cinco minutos, Marcelo Gallardo encaró, veloz, armó una pared con Víctor Zapata y pateó abajo, esquinado, a la derecha de Viera, quien voló en cámara lenta y jamás llegó. River ya se ponía 1-0 y el Muñeco era el responsable de esa chapa (lo gritó de cara a la Belgrano Baja, donde estaban sus familiares). Y eso recién era el comienzo, porque habría más.
A los nueve se animó con un tiro libre desde la izquierda, mientras un grupo numeroso esperaba el centro, y la pelota acarició el ángulo superior izquierdo del arquero. A esa altura ya no se intuía una gran noche de Gallardo, sino que ya se vivía una gran noche de Gallardo. Luego de la expulsión en el 0-1 ante Boca en la primera semifinal de la Copa 04 y tras cumplir las dos fechas de suspensión (en la vuelta de aquella llave, el 2-1 en Núñez, y en el reciente 3-2 ante Olmedo), el volante de River retornó a la titularidad, y retornó como muchos esperaban.
Como él, siempre más que nadie, lo esperaba.
El Muñeco fue uno de los responsables del ida y vuelta que se vivió en el primer tiempo. Recibió muchas pelotas de Fede Domínguez y Diogo (nueve y siete, respectivamente) y se asoció bastante con Lucho González (se la dio nueve veces). En tres oportunidades le metió habilitaciones fantásticas a Sand, Lucho y al Tecla, pero la pelota jamás encontró la red por deficiencias ajenas. *
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