En Lima hay una costumbre poco usual para nuestro paÃs y tiene que ver con los taxis. Los mismos no utilizan fichero ni sensor a la hora de trasladar al pasajero por lo que para poder viajar hay que arreglar de antemano con el chofer. Allà hay que estar muy ágil en la técnica del regateo, ya que con un poco de “charla” se pueden conseguir buenos precios.
Un gran descontrol se vive en Perú en lo que respecta al transito. No existen casi semáforos y para cruzar una calle hay que tener gran cuidado. Los conductores no respetan para nada al peatón, y se “mandan” sea quien sea que tengan adelante.
Otra caracterÃstica saliente de la capital peruana son sus ómnibus. Los mismos son pequeños, mini-buses en su mayorÃa, cuentan con una persona encargada de bajarse en cada parada a indicar el recorrido que efectuara el mismo a grito limpio. Esto hace que sumado a las constantes y ruidoso sonar de las bocinas y el desorden que impera en las calles, el tránsito se transforme por momentos en caótico.
Los precios que se pueden apreciar en Lima son muy similares a los que se dan en Uruguay. Los mismos no varÃan mucho y generalmente los productos se consiguen al mismo costo que en nuestro paÃs. La diferencia es que aquà existe mucho el denominado “regateo” por intermedio del cual los precios de los productos bajan. Al igual que en los taxis, todo está en la forma de hablar y convencer.
Uno de los hechos que más llamó la atención de la delegación al llegar a Lima, fue que en diversos lugares aparece la leyenda de: “Lugar seguro en caso de sismo”. Según pudimos saber es normal que este fenómeno se dé en Perú, e incluso un dÃa antes de llegar se dio un sismo, algo normal para los habitantes de esta tierra.
El pasado miércoles al arribar a Perú luego de cuatro horas y media de viaje desde Ezeiza, llegamos al aeropuerto de Lima. Allà la delegación se encontró con una gran multitud esperando en la puerta, con carteles, y diferentes letreros, que recibÃan a los que venÃan del vuelo. Una situación que no se repitió en ninguno de los otros dos aeropuertos.
El PacÃfico es el océano que baña las costas de Lima, lo que brinda un espectáculo impresionante por lo celeste de sus aguas. Pero los incaicos nos comentaron que gran parte de ellas están contaminadas y no habilitadas para baños. Una pena porque ya nos hacÃamos la idea de algún chapuzón.
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