Centro de alto rendimiento Uruguay Celeste
Este pomposo nombre resume el espíritu y la personalidad de quienes dirigen a nuestro fútbol. Son tan desafortunados, que hasta los nombres que eligen para resaltar sus pobres realizaciones se les vuelven contrarios a sus propósitos ya que el peor rendimiento fubolístico de Uruguay en toda su historia debe de ser el actual.
Existió desde hace unos pocos años la intención de proyectar complejos deportivos.
Es más, pareciera que los clubes que no poseen dicho complejo no existen pero sin embargo actualmente se han transformado en inmensas cargas económicas, ubicados lejos de los habituales centros de densa población marginada, de donde provienen los cracks –salvo contadas excepciones– como Pelé, que salió de una favela o Maradona de una villa miseria. Estos dos casos nos eximen de cualquier comentario posterior de orígenes de futbolistas.
Particularmente en nuestro país, al que no tiene recursos económicos medianamente importantes se le discrimina, creyendo erróneamente que futbolista puede ser cualquiera, cuando la realidad observa una continua inclinación hacia los sectores más postergados de la sociedad latinoamericana, de donde proviene la mayoría de los futuros jugadores del mejor nivel continental.
Si Danubio establece en Malvín Norte su centro de reclutamiento de noveles futbolistas más exitoso de los últimos 30 años en nuestro país, ¿por qué existe este desaforado afán de hacer lo mismo? pero en situaciones geográficas deficientes, donde los problemas de traslados en zonas despobladas favorecen las acciones delictivas, como el robo de cables y alambrados y un sinfín de inconvenientes más. Sería mucho mejor establecer en zonas propicias estos campos deportivos, plenos de actividad, de una juventud llena de perspectivas deportivas y sus consecuencias.
Debemos encarar un proyecto absoluto y real en nuestra formación de jugadores y como primera medida descalificar a los degenerados que pululan en este campo fértil de juveniles, que durante treinta años han convocado y seleccionado jugadores.
Idóneos naturales en la materia deberían de ser los elegidos, para transferir sus valores a los jóvenes deportistas ansiosos de emular a los viejos craks de nuestro fútbol como los Venancio Ramos, Ruben Paz, Ruben Pereira, Pablo Bengoechea, Ruben Sosa y una cantidad de magníficos «futbolers» de reconocida capacidad. Estos deben ser los naturales maestros para esta tan importante gestión.
Y como frutilla de la torta… Peñarol y Nacional cambian otra vez de técnicos, como sí este fuera el problema. Deberían saber que los inconvenientes «de arriba» tienen la solución en lo básico formativo de abajo. Si no atacan ahí seguirán cambiando y quemando técnicos hasta desabastecer la plaza, hundiéndonos cada vez más en una mediocridad desalentadora. *
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