El libro del picaflor
—Picaflor ¿qué tiene para compartir con sus fieles seguidores, en el penúltimo día de 2004?
–Información por suerte es lo que abunda. El Picaflor recibe aportes de mucha gente que lo hace en forma desinteresada, con el afán de que las cosas rompan el silencio y las mordazas que intentan ponerle los protagonistas. En ese marco, un allegado a Nacional se comunicó con el Troquílido para advertirle la estrategia de los dirigentes bolsos respecto al Consejo Ejecutivo de la AUF, especialmente contra el number one.
–Cuente, cuente.
–El hombre que conoce la «cocina» del Palacio de Cristal le preguntó al plumífero si no había escuchado las últimas apariciones mediáticas del tesorero Carlos Rodríguez Batlle, fustigando duramente a Eugenio Figueredo. «¿No te llama la atención que Rodríguez Batlle ahora esté criticando muy duro a Figueredo?», preguntó el interlocutor.
–¿Y usted qué le comentó?
–Que era un hecho objetivo: Rodríguez Batlle criticó a Figueredo cuando la polémica fijación de las finales del Campeonato Uruguayo y lo volvió a hacer en las últimas horas. Dijo que el ciclo de Figueredo se había terminado, que ese estilo de conducción se había agotado, que se terminó el tiempo del amiguismo, de tomar decisiones según la presión ejercida, que era un hombre que no brindaba las garantías políticas a los clubes. Palabras más, palabras menos, fue lo que dijo Rodríguez Batlle.
–El presidente Ache, también se había expresado en términos similares la semana pasada, tras el cónclave con el contador Damiani; ¿no?
–Es cierto, pero acá lo interesante del caso es lo que le aportó el informante bolso al Troquílido: «vos que siempre estás documentado, fijate cuánto tiempo hace que Rodríguez Batlle no es designado por la Confederación como veedor de partidos oficiales. Después vas a interpretar mejor, a comprender mejor, por qué Rodríguez Batlle salió con todo a criticar a Figueredo», acotó.
–¿Y?
–Y la realidad es contundente. El dirigente de Nacional tuvo un par de designaciones como veedor de la CSF y después desapareció del mapa. El Picaflor recuerda porque lo escribió– que las designaciones en la CSF surgieron luego de un pedido que el economista Ache le hiciera a Figueredo, para darle una mano al tesorero del club. El «equilibrista» cumplió con el pedido de Ache y luego todo volvió a la normalidad, porque hay varios nenes para ese trompo (léase curro).
–Perdón, si la historia es cierta, Rodríguez Batlle no puede criticar a Figueredo de amiguismo ¿no?
–Que Rodríguez Batlle fue designado veedor de la CSF en un par de partidos y después lo borraron del mapa es una verdad oficial. Que el economista Ache fue el que le pidió a Figueredo que le diera una mano es otra verdad no desmentida. Que Rodríguez Batlle le está pegando duro y parejo en la prensa a Figueredo es otra verdad más grande que una casa.
Que en el fútbol uruguayo el amiguismo es moneda corriente, «que yo te voto esto, si vos me votás aquello», es una vieja práctica en la Asociación y es una verdad grande como el Estadio Centenario. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Lo que le puede asegurar El Picaflor es que después de las apariciones públicas del dirigente tricolor, Figueredo le hizo la cruz y sólo puede hacer de veedor en la Liga Universitaria. Y por supuesto que en forma honoraria. *
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