JAVIER ESPINDOLA, PARADO CON LOS PIES EN SALTO URUGUAY

"Acá el que afloja pierde con cualquiera"

-En qué cambió Salto Uruguay en dos años como equipo?

-Cambió a través de lo que es su proyecto original: desarrollar jugadores propios al mismo tiempo que incorporar figuras consagradas, allí donde son necesarias.

Este año hay un protagonismo mayor de los dos hermanos Giacometti, y del propio Pascual Formeliano, al mismo tiempo que ganaron algunos minutos Ferreira y Leosenco.

En cuanto a los contratos de fuera del club, se optó por un jugador franquicia tal cual lo es «Bicho» Silveira y tres jugadores con historia de play offs en sus espaldas, lo cual aumenta la apuesta en cuanto a la búsqueda de los resultados deportivos inmediatos.

-¿El equipo del 2003 no era más candidato?

-No lo veo así. Era una liga más corta, más experimental, con una masa de jugadores no tan competitiva como esta Liga 2004. Al mismo tiempo existe capaz una mayor autoexigencia y obligaciones con el público salteño que en 2003 donde bastaba con ser competitivo.

-¿Por qué hay partidos que ganas bien, otros que perdés en casa, con Paysandú por 20?

-Porque este deporte es así y porque esta liga, por suerte para el básquetbol Uruguayo, no tiene un equipo o dos que ganen todos los partidos. Además existe realmente el locatario y visitante, lo que obligará a la gente de básquet a modificar sus criterios de evaluación y a sacarse el complejo futbolero de que Peñarol y Nacional ganan o ganaban todos los días. En Paysandú jugamos dos veces, una ganamos sin extranjero y en la otra perdimos por 20 puntos como decís. Habrá cosas que cambiar para la próxima y en eso esta el crecimiento. Acá el que afloja pierde con cualquiera y no hay más jugadores y equipos que puedan «carpetear» todo el año porque saben que al final llegan ellos. Por suerte.

-¿Si no sos campeón este año qué pasa?

-Dicen que una guerra ganada se compone de muchas batallas perdidas. Ningún proyecto serio en materia de deporte profesional puede basarse en la angustia por el éxito inmediato. Creo que sería posible que Salto Uruguay gane la Liga pero también hay otros equipos que pueden ganarla. Yo le tengo mucha fe al mío, no se me ocurre pensar en no ganar. Pero mi trabajo en el club no tiene como único objetivo ganar una liga cuanto antes, sino que es una tarea de construcción a largo plazo que convierta a Salto Uruguay en una plaza ineludible para el básquetbol uruguayo, y que se consolide como productor de jugadores de primer nivel, por supuesto que ganando todos los torneos posibles.

-¿Preferís jugar más afuera que en el Palacio Peñarol?

-Prefiero jugar en el Bernasconi  Salto-, los demás, como visitante, será donde me toque. La única preferencia por mis jugadores, son las canchas con piso flotante. Pero lamentablemente es lo menos frecuente en nuestra liga.

-¿Salto Uruguay sólo puede lograr un titulo de liga o a la larga tendrá que ser como Paysandú?

-Si Defensor Sporting, Biguá, Bohemios, Welcome, han logrado títulos siendo casi del mismo barrio o de un área muy reducida de la ciudad, no veo por qué un club de una ciudad con cien mil habitantes no pueda ganar y establecer hegemonía deportiva. Si te referís a que Paysandú es un club de la Liga Sanducera, no me parece relevante. Sigue siendo un club. Y esto es una cuestión de marketing deportivo. La marca Salto Uruguay es sinónimo de seriedad, buen espectáculo, competitividad y se ha impuesto en Salto así como en el país. Y esa imposición deriva de lo que te decía antes: podrá perder pero le puede ganar a cualquiera y ser candidato al título como vos lo sugerís en tus preguntas. Entonces la gente lo sigue y se entusiasma. Y pasa lo que a mí con mis hijos. Yo soy hincha del chivito pero a la larga, a ellos le gano la marca de hamburguesas. A los niños y jóvenes de Salto se les va generando ese partidarismo por el equipo competitivo de la ciudad: a los hijos de padres hinchas de otro club y a los que son mayoría en Salto, que son quienes nunca habían prestado atención al básquet.

-¿Crees que la Liga se va consolidando?

-Falta, en mi opinión, otra estructura dirigencial, de tipo asociativo como en el resto del mundo, que defina los criterios de organización de la competencia, que genere recursos en forma central para la misma, que establezca objetivos de crecimiento de sus integrantes a largo plazo, en materia de instalaciones, de organización del espectáculo, de exigencias deportivas, etc. Por supuesto que dos extranjeros es una medida deportiva urgente para abaratar los presupuestos, enriquecer la masa de jugadores y jerarquizar el nivel de juego. Todas las ligas del mundo lo hacen.

-¿Hasta cuándo los equipos del interior van a precisar de los jugadores de Montevideo?

-Yo creo que las generaciones de recambio, si bien ya están algunos clubes con buenos jugadores, se van a procesar a partir de los que entraron al mini basquet llamados por la primera LUB 2003. Es decir los infantiles de hoy hacia abajo. En la experiencia argentina, la primera generación brillante fue cadetes y juveniles del 89, es decir a los cuatro o cinco años de la primera liga. No creo que sea diferente acá. De todas formas no sólo del interior sino los clubes de Montevideo también. No te olvides que en Defensor Sporting, último bicampeón, juega Castrillón de Paysandú, Riera de Rivera, Bonda de Cordón, Xavier de Waston y Szczigielsky de Neptuno, más Lasarga de Paysandú por ponerte un ejemplo.

-Hay quienes comentan que varios jugadores que van de Montevideo al interior, se pasan a veces en las actividades nocturnas. Esto afectar su imagen o pero también la credibilidad en ellos y en resto de los que vienen atrás?

-En todos lados que estuve sentí comentarios de ese tipo, que alguna vez pueden haber sido ciertos pero que en la mayoría de los casos se escuchan después de un partido perdido o de una mala racha del equipo. Yo lo asigno al deseo buscar culpables cuando los equipos pierden. Los jugadores míos son muy profesionales, no escapan al entrenamiento y no me han fallado nunca por esos motivos. Yo he visto en este país fracasar muchas practicas por las condiciones de la cancha, por las luces, los tableros o el agua en el piso, porque faltan condiciones de entrenamiento muchas veces, pero de eso la gente nunca dice nada. Siempre se busca la excusa de criticar al jugador por su vida privada. *

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