El libro del Picaflor

Picaflor; ¿cuándo se juega la Liguilla?

– Mejor llame a Torraca que quizás tiene mejor información que El Picaflor para proporcionarle. Esto no lo sabe nadie. Es el cierre brillante que la dirigencia de la AUF le ha colocado al 2004 como cierre de su caótica gestión.

Este Ejecutivo de Figueredo va a pasar a la historia como el que más tiempo aguantó pero el más desorganizado y anárquico en los 104 años de la AUF. Fíjese que hay ocho clubes que están entrenándose, 180 futbolistas profesionales que están preparándose para definir un cupo en la Liguilla para la Copa Libertadores y a horas que comience la licencia anual de los jugadores, el presidente de la AUF está en Zurich, junto al secretario general, doctor Jorge Almada, disfrutando de los placeres de la FIFA. Como si la casa estuviera en orden, Figueredo se da el lujo de viajar para cobrar viáticos suculentos, mientras el fútbol de entre casa se cae de a pedazos…

Pero la culpa la tienen los clubes.

-¡Por supuesto! Los únicos responsables de este despelote que es el fútbol uruguayo, de este quilombo fenomenal son los clubes que siguen apoyando a Figueredo & Cía… Al presidente lo que le preocupa y le importa  y para ello es muy ordenado y prolijo  es viajar al exterior para cobrar los viáticos de la CSF y/o la FIFA. Acá, tiene un equipo de «colaboradores»  por no decir otra cosa  que tratan de respaldarlo cuando él no está, pero la casa se les cae de a pedazos. Un dirigente, que es informante del plumífero, le comentó que días pasado estaba en la AUF, charlando con la secretaria del presidente, Virginia Vereterbide y entraron a su despacho el contador Ricardo Rodríguez y el gerente deportivo Osvaldo Giménez, para pedirle autorización para realizar unas gestiones. ¿A usted le parece que el fútbol uruguayo puede estar en manos de la secretaria privada de Figueredo, su ex nuera, que lo único que sabe de Reglamentos y de Fútbol es que la pelota es redonda?

Qué más le contó el dirigente.

-El dirigente quedó perplejo porque se dio cuenta que la pelota en la AUF la mueve la secretaria de Figueredo cuando él está en el exterior.

Juan Pedro Damiani, que es el vicepresidente, ni se entera de las decisiones que se adoptan cuando él está, reglamentariamente, en ejercicio de la presidencia.

Y ni que hablar Almada, Pastorini o Magurno. Fíjese que dos funcionarios de alta jerarquía dentro de la AUF como son el contador general y el gerente deportivo, no mueven un dedo sin consultar a la persona de confianza del presidente.

Estas son las cosas que justifican, explican, por qué el fútbol uruguayo es un caos total. Nunca hubo tanto despelote, como con esta administración. *

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