La revelación tricolor en 2004
Cuando apenas amanecía el año y Santiago Ostolaza comenzaba a trabajar como entrenador tricolor, dirigentes y técnicos anunciaron que ante la delicada situación económica que enfrentaba la institución, se verían imposibilitados de aportarle refuerzos de importancia al plantel, por lo que sería fundamental a lo largo de la temporada la participación de los juveniles formados en el club.
En ese momento, «El Vasco» convocó a participar en el plantel principal para los trabajos de pretemporada cerca de una decena de futbolistas ascendidos de Tercera y Cuarta División, luego de varias charlas con el coordinador de todas las categorías, Daniel Enríquez.
En aquel momento, LA REPUBLICA buscó la opinión sobre las condiciones de estos jugadores (entre los que estaban Victorino, Colzada, Del Duca, Albín, Amarilla, Ferreira, entre otros) de su último entrenador, Wilmar Cabrera, quien en el momento de apreciar sus cualidades, no tuvo dudas en señalar «Alberto Silva es el mejor dotado técnicamente … tiene todo para ser un jugador completo, buen toque, precisión, dinámica, marca …»
La realidad tricolor cambió bastante en las puertas de la Copa Libertadores, pues gracias al ingenio de los directivos y a sus buenas relaciones con algunos contratistas, lograron incorporar casi sin desembolsar dinero una decena de futbolistas, entre los cuales pueden ser citados Cichero, Medina, Rariz, Arbiza, Juan Pablo Rodríguez, Luis y Adrián Romero, Aparicio, Nkong, y se pudo confirmar la continuidad de Eguren, Bava y Peralta. El arribo de todos estos futbolistas cercenó las posibilidades de los juveniles de jugar en el primer equipo, por lo que varios de ellos fueron cedidos a préstamo, y apenas lograron «colarse» en el plantel Gonzalo Castro y esporádicamente William Ferreira, pero aquel concepto del técnico de Los Cerrillos había quedado flotando en el ambiente.
Técnico nuevo, filosofía nueva
La primera mitad del año se dividió para los tricolores entre los éxitos de la primera ronda en el ámbito internacional y los continuos tropezones sufridos en el Torneo Clasificatorio, en el que rápidamente quedaron muy lejos, hipotecando las posibilidades de pelear la Tabla Anual, situación llevaría a lamentos más adelante.
Cuando Hugo De León se hizo cargo del plantel sucediendo al doloreño, un aire de renovación sopló en el grupo, que vio la partida de varios componentes, y lentamente, comenzó a observar la llegada de algunos juveniles.
Así aparecieron primero La Luz nuevamente, Caballero y Amarilla, Castro como pieza clave, hasta que finalmente apareció en el grupo el chico del Paso de la Arena, quien terminaría convirtiéndose en la gran revelación de la temporada, habida cuenta de que los otros futbolistas surgidos en club de gran destaque, Viera, Valdez y Castro, son ya una realidad consolidada.
En plena tarde dominical, ya en uso de licencia, Alberto Silva dialogó ayer con LA REPUBLICA, realizando un rápido resumen de su surgimiento como profesional: «yo empecé el año en Tercera y no esperaba para nada esta posibilidad de jugar en Primera, pero bueno, afortunadamente se me dio y traté de aprovecharla de la mejor manera que pudiera.
Un día con la Tercera hicimos una práctica contra el primer equipo, y allí Hugo De León me probó jugando con ellos, aparentemente porque le habían comentado de mi forma de jugar; después de terminado el entrenamiento me llamó Ruben Sosa y me dijo que iba a seguir practicando con ellos … después, en la última práctica antes del clásico me enteré que iba a concentrar, porque Martín Liguera estaba con una molestia. No sabía si solo iba a concentrar o si iba a quedar en el banco de suplentes, pero eso ya era un gran paso.»
Buena memoria
La novedad de que el volante duraznense de veintiún años iba a concentrar determinó que muchos se interesaran por sus condiciones futbolísticas, que permanecían en nuestra memoria por aquel aviso de principios de año y por una curiosa situación surgida entre el presidente Ache y su representante Daniel Fonseca.
Alberto recordó que Hugo De León «más adelante habló conmigo, me dijo que me olvidara de Tercera, que jugara y que tratara de aprovecharlo. El día que debuté con Fénix me habló para que jugara tranquilo, que hiciera lo que yo sabía: en ese partido estaba un poco atado, traté de no perder pelotas, de jugar sencillo, pero a medida que fueron pasando los minutos me fui soltando cada vez más.
En el clásico entré faltando quince minutos -recordó- que fueron espectaculares por la remontada que tuvimos, y en la primera final contra Danubio, De León me dijo que me iba a tener en cuenta entre los once, que tratara de jugar a dos toques y si podía encarar que encarara», recordó con singular simpleza, cuando fue el protagonista del cambio táctico más importante de los últimos meses, cuando el técnico decidió excluir a un punta (Medina) para incluirlo como titular.
«A los consejos de De León también se le sumaron los de varios compañeros, como Méndez, ‘O Jota’, Abreu, tres de los que más me apoyaban en ese momento; siempre me decía Wilmar también que el día que me tocara subir que tratara de demostrar, me daba para adelante permanentemente. También me llama siempre Daniel Fonseca, para felicitarme cuando debuté y para darme apoyo permanente», agregó el volante, quien a pesar de su meteórica llegada al equipo principal reconoció que «me falta mucho todavía … me falta; estoy entrenando mucho para mejorar en todo lo que pueda, tengo que tratar de encarar más, de llegar más al área. Me faltan muchas cosas por aprender.»
Atrás quedaron las divisiones juveniles, por delante le queda ahora consolidarse en Primera División, quizá uno de los momentos más difíciles para un futbolista que llega con buenos antecedentes desde las formativas; atrás quedó hace tiempo el baby fútbol en la Sagrada Familia, los años desde Séptima hasta Cuarta jugando de zaguero, y el desafío ahora es lograr la titularidad en el equipo tricolor jugando de volante por izquierda. Eso quedará para el año próximo; ahora solo piensa en repasar los buenos momentos de 2004, siempre y cuando le deje tiempo libre Junior Joel, su hijo de cuatro años.
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