¿Y si fuera Morena?
El Club Atlético Peñarol deberá definir en las próximas horas quién será el sucesor de Diego Aguirre al frente de los planteles de la institución, y la tarea no parece ser fácil.
Luego del alejamiento de «La Fiera» Aguirre, tras la catastrófica derrota por cinco a uno contra Danubio, el Consejo Directivo del equipo aurinegro dispuso la búsqueda de un sucesor para cubrir el puesto.
Tras dicha decisión de la Directiva, sus diferentes componentes se abocaron a las negociaciones, habiendo surgido una terna de candidatos conformada por Acosta, Garisto y Morena.
Con la autoexclusión de Acosta, el tema pareció quedar limitado a un mano a mano.
Damiani, confeso partidario de la contratación de Garisto, vio en principio frustrada su aspiración para que dicho técnico se hiciera cargo del primer equipo de los mirasoles. Al actual técnico de Instituto de Córdoba no le cerraron algunos aspectos relativos a su vinculación. Todo asomaba lo suficientemente inestable como para que en realidad no se pudiera hablar de un proyecto. Había urgencias de victorias, pero ni siquiera se conocían fechas ciertas de comienzo de la Liguilla. Tampoco la oferta económica debe haber resultado lo suficientemente tentadora para valer la pena arriesgarse para «sacar las papas del fuego».
Ni Garisto, ni Ribas, por el que también se hicieron gestiones, pudieron hacerse cargo del barco, hechos que llevaron a que «se cayeran» los candidatos del oficialismo, y principalmente de Damiani.
Es allí que parece que queda como único candidato «en carrera» uno de los ídolos más grandes de la historia aurinegra, Fernando Morena.
Morena fue desde un principio el candidato que manejó la gente de la Lista 4 (Badano y compañía) para asumir la conducción ante el paso al costado de Aguirre. Surge la duda, más que nada repasando lo que fue el ciclo del ex técnico, como podría ser el futuro mirasol con un nuevo conductor que no fuese del riñón del presidente mirasol.
Durante dos años el Cr. Damiani se dio el lujo de criticar, en oportunidades ásperamente, la conducción de Aguirre del equipo principal. No se cansó de manifestar que él no lo había traído ni votado.
Si fuera Morena el técnico, el más grande goleador de la historia aurinegra, ¿Damiani lo criticaría de la misma manera?
Peñarol necesita salir hoy del pozo, pero también debe generar una dinámica diferente a nivel de todas sus categorías, pues el 2004 lo ha dejado sin títulos uruguayos en ninguna de ellas.
Peñarol ha vivido en la última década una lucha fratricida, en la cual Damiani ha impuesto su impronta sin respetar adversarios. Prescinde de la oposición, cuestiona a todo aquel que lo enfrenta, pero surge la duda si Morena no es un hueso demasiado difícil de roer para el mandamás aurinegro.
En la búsqueda de su camino perdido, Peñarol necesariamente debe cambiar incluso estilos, comenzando por el de su presidente.
Morena no es «su» candidato, su nominación, si se da, pareciera nacer con fórcep, ¿será posible o surgirá un tapado? *
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