El vestuario fue una enfermería

Entre el caos y el desconcierto general durante los incidentes, un párrafo especial merece lo que aconteció en la Platea América, en el sector que da contra el Talud Amsterdam.

Hasta ese momento todos los problemas se ubicaban en la tribuna cabecera, hasta que a alguien se le ocurrió arrojar una bomba de gases lacrimógenos en el sector cercano al vestuario tricolor, lugar repleto de niños y señoras de todas las edades, la mayoría familiares de los jugadores tricolores.

El camarín albo debió transformarse rápidamente en una sala de urgencias improvisada, en la que los médicos tricolores y los de varias unidades de emergencia móvil convocadas al lugar tuvieron que atender a personas de todo sexo y edad, la mayoría de ellas intoxicadas por la respiración de los gases.

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