LOS INCIDENTES ENTRE PARCIALES Y POLICIA EN LA AMSTERDAM OPACARON LA FIESTA TRICOLOR

Gases lacrimógenos obligaron a los jugadores a volver al vestuario

La fiesta tricolor en la jornada de la víspera no pudo ser completa por los incidentes entre los parciales tricolores que se encontraban en la Tribuna Amsterdam y la fuerza policial. Todo comenzó en el entretiempo y se extendieron hasta comenzada la segunda parte, bajo la atenta mirada de todos los hinchas presentes en Centenario y de los propios jugadores. El enfrentamiento directo entre los hinchas y los policías tuvo varios capítulos, porque también hubo incidentes antes de comenzar el partido y posteriormente a la culminación cuando se retiraban las hinchadas. Vale decir que la refriega entre parciales (de los dos bandos) con la Policía culminó con varios heridos de gravedad. (ver pág 2)

 

La Policía para dispersar el tumulto en la tribuna arrojó gases lacrimógenos, pero esto no fue todo, porque insólitamente se tiraron gases también en la Platea América, lo que ocasionó el desplazamiento de la gente tricolor hacia el sector donde se encontraban los hinchas carboneros, e hizo que un número importante de parciales optaran por retirarse del Centenario por miedo a que la situación pasara a mayores.

Vale decir que también se vio a muchos padres llevar a sus hijos en brazos para que fuesen atendidos por el equipo de salud de emergencia móvil apostada en el Centenario.

 

La batería de gases lacrimógenos arrojada por la Policía durante los incidentes con los parciales tricolores afectaron a los jugadores de ambos equipos: Carlos Bueno y el arquero Sebastián Viera fueron los más afectados, al tiempo que los suplentes de Nacional que se encontraban realizando los ejercicios precompetitivos sobre la Tribuna Colombes debieron retirarse de la zona.

 

Al parecer, todo comenzó fuera del Estadio, cuando la hinchada tricolor esperaba para ingresar a la Tribuna Amsterdam y tuvo los primeros entredichos con los guardias, que le impidieron el ingreso al Centenario de las banderas con astas, fuegos artificiales y siete bombos para la «batucada». Luego de las primeras polémicas todo volvió a una calma «chicha», que volvió a detonar cuando los hinchas albos detectaron que en la tribuna de enfrente el procedimiento había sido diferente, y se había permitido el ingreso de todos esto objetos.

 

Apenas comenzado el partido sucedió un hecho particular que tuvo como protagonista a Carlos Bueno. En una de las primeras jugadas del encuentro en la cual el arquero Sebastián Viera «descuelga» un centro, el delantero continuó su carrera hacia el arco tricolor y tomó la botella con agua mineral del floridense, objeto que utiliza como cábala. El delantero mirasol la destapó y tiró su contenido, por lo que los colaboradores tricolores debieron acercarle otra botella con agua inmediatamente.

 

En el clásico de la jornada de la víspera se produjeron dos debuts en el encuentro más importante del fútbol uruguayo; el primero fue el de Fernando González, quien fue titular en el arco carbonero. Sobre el final del partido, en filas tricolores se produjo el «bautismo» clásico del duraznense Alberto Silva.

Para el decisivo partido ante el tradicional rival y en el cual el carbonero estaba obligado a ganar para seguir con chances de pelear por el Uruguayo, Diego Aguire paró tres volantes de marca.

Fabián Césaro, Nicolás Rotundo y Daniel Pereira fueron quienes ocuparon la mitad de la cancha mirasol, en una decisión del entrenador sin precedentes en lo que va del año. Increíblemente los tres volantes se fueron expulsados, por lo que no podrán estar en la última fecha del torneo

 

Cuando todo era alegría para Peñarol, el festejo del artiguense Bueno tras el segundo gol fue todo una obra de arte; mientras en el primero lo había gritado con bronca frente a sus hinchas, en el segundo a la loca carrera siguió una gran demostración del goleador a sus seguidores.

Llegó hasta la mitad de la cancha tirando besos con sus manos hacia la Tribuna Colombes, a la que le regaló una reverencia apenas pisó su cancha.

 

Con los dos tantos convertidos (llegó a seis en clásicos), Carlos Bueno igualó en la primera posición de la tabla de goleadores del año con 26 conquistas al salteño Alexander Medina, y ahora a ambos le queda la última fecha para intentar sacarse ventajas y conseguir el título de mayor artillero.

La expulsión de Fabián Césaro se debió a problemas que mantuvo con algunos integrantes del banco de suplentes tricolor. Uno de los que se «trenzó» en una fuerte discusión con el volante carbonero fue el arquero Jorge Bava, quien tuvo que ser contenido por un integrante del cuerpo técnico tricolor.

 

Cuando el mirasol se encontraba ganando por dos goles de ventaja se pudo escuchar desde la Tribuna Colombes el apoyo de los parciales para el entrenador del equipo: los hinchas carboneros corearon «Que de la mano de Diego Aguirre, todos la vuelta vamos a dar». Ante el gesto, el entrenador levantó sus brazos y saludó a la tribuna mientras el juego seguía su curso.

 

Pero también la de Nacional le cantó al técnico aurinegro cuando ya le ganaban 3 a 2 comenzaron con el ofensivo «el Diego no se va, no se va….»

 

En cuanto a la hinchada mirasol, uno de los cantos más ofensivos fueron los que le dedicaron al ex goleador mirasol Luis Romero cuando el mismo se aprontaba para ingresar al terreno de juego. El destino marcó que el delantero fuera el verdugo mirasol, con una destacada actuación en los pocos minutos que le tocó participar.

 

Lo que muchas veces soñaron los hinchas albos y temieron los carboneros se cumplió en la víspera. Luis Alberto Romero se transformó de ídolo en villano para algunos y para otros en todo lo contrario, al convertirle a su ex equipo no solamente un tanto, sino los dos que le permitieron el empate y gestar el tercero que anotó Abreu.

Jugando en Peñarol, el delantero había sido decisivo para la obtención del quinquenio en 1997, anotando goles sumamente importantes en los últimos encuentros. La identidad de los carboneros con su número nueve era total, pero más tarde diferencias que el jugador tuvo con el presidente del club, el contador Damiani, terminaron ante los tribunales. Romero le inició juicio a los carboneros por deudas que no eran reconocidas, mientras Damiani llegó a anunciar que incluso le habían pagado más de lo que le correspondía, todo ello debido a la firma de un contrato «por presencias». La Justicia falló en favor de Romero, pero Peñarol tampoco cumplió con los pagos, por lo que los abogados del delantero solicitaron el embargo de algunos bienes de la institución como medida cautelar. Finalmente, el jugador está cobrando su dinero con quitas que se le realizan al club de sus recaudaciones.

 

Cuando firmó contrato con Nacional a comienzos de año, muchos hinchas del club se opusieron a su contratación por entender que su figura estaba demasiado ligada al tradicional rival, mientras que en Peñarol algunos tomaron esta acción como una traición de uno de sus hijos pródigos.

Unos y otros pensaron en lo que podía pasar en caso de que Romero jugara un clásico; hasta el momento no había tenido demasiada suerte, pero ayer, todos los designios se cumplieron.

 

Vale recordar que los futbolistas tricolores no concentraron en Los Céspedes previamente al encuentro, en medida de protesta por los atrasos en los pagos de algunas deudas por parte de los dirigentes.

Por ese mismo motivo, en las últimas horas renunció a su cargo el entrenador de divisiones juveniles y ex campeón del mundo como jugador, Daniel Felipe Revelez. Compañeros y amigos han intentado hacer cambiar de posición al «Zorro», quien como en sus mejores épocas de zaguero se m
antiene inamovible en su decisión.

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