Otra vez desde atrás
El recinto que unos minutos atrás se había convertido en hospital improvisado (ver páginas 8 y 9), se transformó al terminar el partido en una verdadera locura, en la que algunos dirigentes, jugadores, integrantes del cuerpo técnico y los hinchas que frecuentan la zona se estrechaban en continuos abrazos, saludos, felicitaciones y festejaban alborozados la victoria conseguida.
Apenas los futbolistas terminaron de entrar en el vestuario, desde afuera comenzaron a escucharse las clásicas canciones de festejo, en las que el tradicional rival era protagonista exclusivo.
El principal motivo de alegría -más allá del propio triunfo en los noventa minutos- era justamente haber despedido al enemigo de todas las horas de cualquier chance de pelear el campeonato, situación que además le permite a los tricolores templar el ánimo de cara a las finales, luego de un Torneo Clausura que tuvo más sombras que luces.
La victoria dejó a los del Parque Central con la autoestima mucho más alta para enfrentar la definición del campeonato, pero también permitió a su técnico Hugo De León saber que cuenta con dos elementos a los que deberá tener en cuenta para el remate del año, Luis Romero (ya había reconocido públicamente su error de no darle más oportunidades) y Juan Albín, que por fin conformó con su rendimiento.
«Era lo que queríamos»
Uno de los más buscados por todos los presentes fue obviamente Luis Alberto Romero, artífice de la reacción alba con dos goles en siete minutos y «medio más», ya que fue el gestor del tercero que convirtió Abreu. El delantero resaltó que dejar sin chance a los carboneros «era lo que queríamos. Teníamos que tratar de eliminar a un rival directo para posibles finales y lo hicimos… siento dolor por la gente de Peñarol que está sufriendo, y enorme alegría por la de Nacional».
El ídolo de la tarde agregó que «si uno quiere soñar un partido así es casi imposible; no puedo decir que entré con tranquilidad porque íbamos perdiendo, pero sí con la concentración que teníamos todos los que estábamos en el banco de suplentes. Nacional siempre fue el que quiso más, el que fue al frente, Peñarol encontró el primero de pelota quieta; en el complemento, cuando estaba en su mejor momento buscando el empate ellos encontraron el segundo en un ataque aislado… por suerte pude entrar y convertir esos dos goles, y contribuir para dar vuelta el resultado.
Seguimos atacando porque veíamos que podíamos dar un poco más, en un clásico no podés tirarte atrás, por eso salimos a buscar el tercero y afortunadamente se nos dio».
«No es una revancha»
Romero reflexionó acerca de su poca participación en el equipo últimamente: «Si uno no tiene los minutos necesarios dentro de la cancha para mostrarse es muy difícil que pueda conseguir una oportunidad, pero encontré la mía y pude aprovecharla.
De León es una persona muy capaz, él lucha permanentemente por lograr lo mejor para Nacional; yo sé que delante de mí tengo dos muy buenos delanteros como Sebastián y Alexander… nunca pensé que existiera mala voluntad de parte del técnico en mi contra».
El delantero quiso recordar en este momento «el esfuerzo de todos mis compañeros, y sobre todo la colaboración de los profesores (preparadores físicos) y del kinesiólogo Walter Ferreira, con quien estamos realizando un trabajo especial, en su casa, y eso me ayudó mucho para estar en la mejor forma aun sin jugar»; finalmente, descartó que este sea su momento de revancha con ninguna persona en especial ni tampoco con Peñarol: «una revancha no, esto es para agradecerle y demostrarle a la gente de Nacional que no se equivocó conmigo, y agradecer a los que confiaron en uno cuando vino aquí».
Junto al «Beto» -así quiere que lo llamen, pues siempre fue su apodo hasta que lo rebautizaron «Lucho» en los aurinegros- sus compañeros retomarán los trabajos hoy en Los Céspedes, comenzando a preparar el cotejo con Wanderers pero pensando más que nunca en la definición con Danubio.
A propósito, se supo que el delegado del club Hernán Navascués presentará en el día de hoy un escrito en la AUF señalando los errores que a criterio tricolor existieron en torno a la habilitación de Carlos Diogo, a la vez que intentará reunir información oficial sobre los incidentes de la víspera, que podrían llevar al club a no poder jugar en el Centenario como local.
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