El futbol uruguayo vive y lucha

El pasado domingo Peñarol y Nacional protagonizaron una nueva edición del clásico del fútbol uruguayo.

Cincuenta mil personas asistieron al Estadio Centenario a presenciar el triunfo tricolor que lo encaminó al título.

Y por más que el encuentro se llevó a cabo a una semana de una elección nacional que cambiará la historia del país, que el encuentro fue televisado en directo para todo el país, y que nada cambió en la integración de los equipos, la gente le abrió un nuevo crédito a sus equipos favoritos, y al fútbol uruguayo todo.

No hace falta ir muy para atrás, alcanza reparar en la semana pasada, para ver, que la asistencia del domingo contrasta en forma radical con lo acontecido en Peñarol y Rentistas con menos de mil entradas vendidas.

La semana pasada se habían establecido una serie de teorías sobre la base de que nuestro fútbol estaba desahuciado. Muchos hablaban de la perniciosa presencia de las cámaras de televisión, y sus emisiones en directo.

Otros, más inteligentes, hablaban de la necesidad de rediseñar el proyecto del fútbol uruguayo. En el mundo entero el fútbol es un espectáculo, y como tal debemos considerarlo. La televisión deja de ser un medio de difusión para ser un enemigo en la asistencia, cuando el espectáculo es mediocre.

En un país en que la gente no va a los estadios, todos hablamos diariamente de fútbol. Todos vemos los partidos y comentamos las jugadas más trascendentes. Ello por sí solo demuestra que el interés y el mercado están intactos.

Debemos estudiar lo acontecido con el cine. Parecía que el cine le había dejado paso a la comodidad de los hogares con el nacimiento de los clubs de videos.

Los cines se adecuaron a la nueva realidad, y otorgaron tal comodidad y servicios como para competir con la calidez de los hogares. *

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