"EL CACIQUE" YA HABIA SOÑADO ESTE PARTIDO

Medina cumplió su promesa

Apenas sonó el pitazo final de Larrionda la zona cercana al vestuario tricolor explotó en un enorme festejo, del que participaron en primer término los hinchas más cercanos, dirigentes y familiares de los futbolistas y luego se sumaron los propios jugadores, que fueron ovacionados y abrazados por todos cuando volvieron de la cancha.

Los más felicitados por los presentes en la zona de camarines eran Gustavo Méndez, Sebastián Viera, Gonzalo Castro y obviamente Alexander Medina, el hombre que torció la historia del clásico; quien de alguna manera había soñado con que este partido fuera así, a tal punto que una semana atrás –después del ajustado triunfo ante Cerrito– vaticinó a LA REPUBLICA que había guardado «dos o tres para el clásico», hablando de los tantos que había marrado.

Ayer el salteño le cumplió a la hinchada lo que le adelantó a través de nuestro matutino, y luego del compromiso reconoció: «la verdad que es muy difícil que se te dé un partido así, siempre soñás con jugar un Mundial o con jugar un clásico y hacer un par de goles, pero muy pocas veces lo soñás así y así exactamente se te da.

Yo decía en estos días que si había caviar bienvenido el caviar, pero si teníamos que comer mortadela no había drama, y bueno, hoy hubo mortadela, porque fue un partido complicado, duro, en el que por un largo período no encontramos los espacios para entrarle a la defensa.»

 

De atrás

«El Cacique» vio complicarse la chance del equipo cuando quedaron en desventaja, «pero por suerte pudimos empatar enseguida, y además sabíamos que Defensor iba ganando, entonces había que dejar todo para darlo vuelta y quedarnos con los tres puntos, pudimos hacerlo y por supuesto estoy muy contento.»

El goleador repasó las dos conquistas que le permitieron a Nacional seguir como líder, destacando la importancia del primero, en el que «al defensa lo aguanté con mi cuerpo, pude ganarle la posición y quedó atrás mío; cuando miré tenía el primer palo muy tapado por el golero y otro defensa, entonces decidí abrirme para poder darle al segundo palo que estaba más libre; la adelanté un poco para quedar con un poco más de ángulo y pude meterla en el lugar que había elegido. En el segundo me quedó en los pies, solo tuve que girar y pegarle.»

A pesar de la euforia por el triunfo clásico Medina se mostró mesurado a la hora del festejo, remarcando su alegría pero explicando que aún queda camino por recorrer: «gracias a Dios pude venir a Nacional, estoy muy contento, pero el año no terminó con este partido y hay que seguir laburando a muerte… descansar, ya mañana empezar a trabajar para el partido con Wanderers, pues si llegamos al objetivo a fin de año tendremos tiempo en enero para descansar»; finalmente, sobre su lucimiento personal dijo «lo tengo muy claro, no me la creo ahora por haberle hecho dos goles a Peñarol, ni estaba muerto cuando no hice durante tres partidos; mi objetivo no es cada fin de semana, está más allá de los goles en un partido.»

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