Buscando el rumbo
El clima en el vestuario mirasol era de bronca y amargura porque no solo se perdió un clásico, con todo lo que ello significa, sino que también se vio frustrado el objetivo de pelear el título del Apertura.
Las caras de los protagonistas mostraban la amargura por no poder lograr los objetivos que se han ido fijando a medida que transcurre el año. Primero no se logró el Clasificatorio, la eliminación temprana de la Copa Libertadores, luego la Sudamericana y ahora el Apertura.
Debido a esto, los jugadores realizaron una reunión íntima en el vestuario una vez culminado el encuentro. En la misma se intercambiaron opiniones con la intención de cambiar el rumbo para lo que resta de la temporada.
La reunión duró más de treinta minutos y, excepto Cristian Rodríguez y Mario Iván Guerrero, estuvieron todos los jugadores junto con el cuerpo técnico.
El hondureño no estuvo debido al golpe en la cabeza que sufrió durante el encuentro, y por el cual debió ser internado, mientras que el «Cebolla» partió con anterioridad para estar junto a sus familiares que arribaron desde Juan Lacaze.
Precisamente, el joven y talentoso volante carbonero comentó al salir del vestuario: «nos vamos con sabor amargo por la derrota y porque se nos escapó el campeonato. Logramos una diferencia en un partido parejo pero no la supimos aguantar».
El «Cebolla» reconoció: «debemos mejorar en todo sentido para lo que resta del año. Queda mucho camino por delante. Nuestro objetivo es lograr el título de Campeón Uruguayo como lo hicimos el año pasado».
Para esto, el volante resaltó la importancia del partido del próximo miércoles ante Danubio: «es importante para la tabla anual. Es lo último que nos queda junto al Clausura para aspirar a disputar las finales del Uruguayo».
Una vez finalizada la reunión, los protagonistas se fueron retirando con la desazón propia de una derrota clásica pero con el juramento de revertir la pisada en lo que resta del año.
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