5.000 uruguayos acompañaron a la Selección celeste
El árbitro Wilson Souza realizó el calentamiento previo al partido en el propio campo de juego, por supuesto que cuando pisó el césped la silbatina de todos los sectores del estadio se hizo sentir. Eso no fue impedimento para que cumpliera un buen arbitraje.
Luego fue el turno de la Selección uruguaya calentar y también lo hizo en la cancha, otra vez los silbidos se hicieron sentir pero fueron acallados por el cántico de los cerca de 5.000 uruguayos que al son del «Soy Celeste…» acallaron al Monumental.
Muchas banderas entre los hinchas uruguayos, Nacional, Peñarol, Villa Española, Cerrito, Defensor Sporting. También las había políticas: una del MPP y dos del Frente Amplio se mezclaron entre las demás en el anillo que le correspondió a la tribuna celeste.
Finalmente el Monumental no estuvo lleno, quedaron muchos claros en la tribuna donde está ubicado el Palco Oficial, sobre los bancos de suplentes.
La información oficial dice que se colocaron 42.707 boletos con una recaudación de $ 1.214.445, claro que pesos argentinos, lo que significarían en dólares unos 400.000.
El aspecto seguridad también fue muy importante con una amplia zona de exclusión, un gran número de efectivos policiales que dentro y fuera del escenario garantizaron que no ocurriera nada y además de eso un helicóptero sobrevoló la zona durante toda la tarde.
Del lado argentino también muchas banderas, aunque muchos decían que en menor cantidad que otras veces. Algunas haciendo alusión a la llegada de Pekerman a la dirección técnica de la Selección: «Bienvenido José».
Otras en cambio recordando a Bielsa en diferentes tonos. «Y no vuelvas nunca más…» rezaba una, en tanto que otra decía «Bielsa, gracias por todo».
Quizás el hecho más comentado desde el jueves en Buenos Aires no era el partido por la Eliminatoria sino la situación de Erik Lamela de 12 años, futbolista de los infantiles de River Plate. Resulta que el chico viajó en agosto a España a disputar con el equipo millonario un torneo de Fútbol 7 y allí fue observado por clubes españoles. Primero fue el Sevilla que realizó algún sondeo pero en los últimos días se anunció que el Barcelona había arreglado con el padre un contrato por 5 años con una remuneración de 120 mil euros. Claro, surgieron algunos obstáculos, fundamentalmente el del club que quiere ser parte del negocio pero no ahora sino dentro de unos años, ya que pretenden que el chico se quede.
De no ser así apelarán a la FIFA para que legisle en cuanto a pases de menores de edad ya que se alzaron voces que han manifestado que no es bueno que siendo tan jóvenes ya emigren y dejen a su familia. Algunos más osados dijeron «al final se los van a llevar cuando empiezan el preescolar».
Al son de «Y ya lo ve, es el equipo de José», terminó el partido por parte de los locatarios. Los uruguayos tuvieron también su despedida para la Selección: «Andate burro», gritos dirigidos hacia el técnico Fossati.
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