Al árbitro Aguirregaray hay que regalarle una brújula
El arbitraje de Carlos Aguirregaray sorprendió a los cerca de 300 espectadores que asistieron al Parque Federico Omar Saroldi.
El primer tiempo lo cerró con un aceptable en su labor.
Pero con el correr de los minutos en la etapa complementaria fue perdiendo el rumbo, a tal punto que pareció necesitar de una brújula para encontrar la posición en la cual estaba ubicado.
A los 72 minutos le mostró una cartulina amarilla al mediocampista visitante Leonardo Rodríguez e insólitamente también la roja. Esto motivó la protesta del jugador, que no había sido amonestado anteriormente. De palabra le dijo que siguiera en el terreno, pero no hizo gesto alguno, llevando a su compañero de terna Alvaro Sacarelo a la confusión. Ante los insultos del público riverplatense, Sacarelo levantó el banderín y Aguirregaray lo atendió dos minutos después, haciéndole señas de que se había equivocado en expulsar a Rodríguez, quien al final siguió en el campo de juego sin problemas.
Posteriormente, sobre los 82, expulsó al local Marcel Céspedes por una falta a destiempo sobre Guillermo Ubiña.
Céspedes se mantuvo en la cancha esperando una respuesta del árbitro ante su expulsión –acertada en este caso–, mientras se recuperó Ubiña, quien le dijo de todo a Céspedes.
Aguirregaray hizo que Ubiña se retirara para volver a ingresar después de ser atendido, y le mostró la segunda tarjeta amarilla, con la cual debió expulsar a Ubiña.
Mientras tanto Diego Testa se preparaba para ingresar y el DT Angel Brunell hizo la variante de Testa por Ubiña, para no perder hombres en el campo y aprovechar el grueso error del árbitro.
Pero el entrenador local, Martín Lasarte, lo «avivó» a Aguirregaray, y luego que Testa jugó más de dos minutos lo retiró del campo de juego, anulando la variante; y dando además por entendido que había expulsado a Ubiña, a quien nunca le mostró la tarjeta roja. *
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