El libro del Picaflor
Picaflor, ¿qué tiene para hoy?
Usted no se imagina la cantidad de llamadas telefónicas que ha recibido El Picaflor en las últimas horas, donde los informantes no han podido salir del estupor por el retorno de Nelson Spillman a la AUF.
– ¿Volvió Spillman a la AUF?
– Sí señor… Nelson Spillman volvió a la Asociación Uruguaya de Fútbol. Los informantes le expresaron su sorpresa y preocupación por su presencia en el recinto porque Eugenio Figueredo le había prometido a los presidentes de los clubes, en el cónclave que se desarrolló en el Club Náutico que, «mientras yo sea presidente, Spillman no va a pisar nunca más la Asociación». Esta fue la respuesta que Figueredo le dio a José Luis Palma, presidente de Liverpool cuando interpeló al presidente de la AUF sobre la posición del Consejo Ejecutivo con el procesado presidente del Consejo Juvenil de Montevideo.
Esto es inaceptable. ¿Los clubes van a tolerar que se viole el compromiso público de Figueredo?
Esto es un problema del Consejo Ejecutivo, del presidente de la AUF, de los presidentes de los clubes y no del Troquílido. De todos modos habla muy bien de los valores que se cultivan en el ámbito de la Asociación. Un tipo que fue procesado por falsificar carné de libre acceso en 1992 y como autor intelectual de un atentado contra un periodista, sale de la cana y a los pocos días vuelve a sus instalaciones. ¿Qué autoridad moral tienen esos dirigentes ante la opinión pública? ¿Cómo pueden pretender los dirigentes que el público vuelva al fútbol si un delincuente sale de la cárcel y vuelve a la AUF como si no hubiera hecho nada?
Me resisto a pensar que haya dirigentes de fútbol que avalen estos procedimientos.
El silencio es cómplice… El Picaflor habló hace un mes atrás con el vicepresidente Juan Pedro Damiani y éste le expresó que por su honor, «no voy a permitir que Spillman pise de nuevo la Asociación». El plumífero cree que el vicepresidente de la AUF no está enterado del retorno de Spillman a la sede de la calle Guayabo 1521, caso contrario, hubiere puesto el grito en el cielo. Juan Pedro Damiani le había comentado al Troquílido: «Mirá, si Spillman vuelve a la Asociación, él ingresa por una puerta y yo me voy por la otra para mi casa»…
Spillman no debería pisar ni la vereda de la AUF.
En Alemania, en España, en Inglaterra, en Francia, en Italia, en EEUU, en cualquier país serio, un dirigente que fue dos veces procesado por la Justicia Penal tendría el ingreso prohibido a la sede de la Asociación Nacional sino que tampoco tendría privilegios. A modo de ejemplo, Spillman, sigue teniendo en su poder el carné de dirigente que le permite ingresar con un acompañante al Palco del Estadio Centenario. El mismo no le fue retirado ni inhabilitado. Goza de ese privilegio como si no le hubiera pasado nada el 27 de abril, cuando el juez Pedro Hackenbruch decretó su procesamiento con prisión. A esta altura de la vida, El Picaflor no se sorprende de nada que pueda ocurrir en la Asociación Uruguaya de Fútbol. La degradación moral se acentúa progresivamente, la pérdida de valores es inevitable con este tipo de actitudes y/u omisiones. También es cierto que cada uno es responsable de sus actos. *
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