Jugaron contra los pronósticos
El resultado mismo y el trámite del encuentro de la víspera echaron por tierra la mayoría de las especulaciones previas que se hacían sobre el mismo, en los que muchos auguraban un fácil triunfo tricolor ante un rival que en los papeles aparecía como de los de menor poderío, que llevaba solamente un gol convertido en el Apertura y que además iba a sentir «enormemente» la ausencia de su arquero titular Sergio Navarro.
Ni los colonienses fueron escollo fácil para Nacional, a tal punto que los «patablancas» desplazaron a los parquenses de la punta del torneo, que además dominaron el partido y que prácticamente no extrañaron a su golero titular, ya que su reemplazante Ronald Depratti cumplió excelente tarea en las pocas veces que fue exigido por los delanteros rivales.
El hecho más particular que se vivió en la tarde del Centenario tuvo lugar en el vestuario albiverde precisamente, donde su técnico Gustavo Matosas rindió honor a aquella vieja máxima de que «no se puede vender la piel del oso antes de cazarla», traducida al ambiente del fútbol como «los partidos hay que jugarlos.» El técnico albiverde decidió -como forma de motivar a sus futbolistas- pegar en la pizarra de los vestuarios la nota aparecida en la víspera en un matutino bajó el título «Nacional va por otra tarde de fiesta.»
Debajo de ese título, Matosas escribió en grandes letras a sus jugadores: «La fiesta es en Colonia, están invitados.»
El elemento de motivación sirvió, y los colonienses tuvieron su tarde de fiesta.
Además de la mencionada baja del «Loco» Navarro, Plaza no contó para este juego con Juan Pablo Stagno y Osvaldo Carro (lesionados), Sebastián Alvarez (con anginas), Jorge Cazulo (gripe), además de la ya conocida de su goleador Miguel «Chino» Ximénez, que volverá al equipo seguramente en el inicio del Clausura. Contra los pronósticos también, los tricolores no echaron de menos a su portero Sebastián Viera (por la buena actuación de Jorge Bava), convocado a la selección junto a Carlos Valdez (en su lugar debutó Gerardo Monge) y Gonzalo Castro -el que más le hizo falta-.
Otro de los hechos insólitos de la tarde -poco prolijo para un fútbol «profesional»- fue el que motivó la vestimenta que lucieron los equipos en lucha. Por ser el visitante en la ocasión, ante la similitud de colores en las camisetas era Plaza quien debía lucir la casaca de alternativa (habitualmente de color verde), pero curiosamente saltó al campo vestido de blanco, obligando a Nacional a vestirse de rojo.
La razón: las casacas verdes que tienen los colonienses todavía lucen el logo de la firma que los auspiciaba anteriormente, y no el de la que los apoya actualmente, por lo que no podían lucirlas. Impresentable.
Alexander Medina llegó ayer al convertir el primer tanto albo a la cima de la tabla de goleadores del Campeonato Uruguayo (posición que compartía con Carlos Bueno) en forma exclusiva, con veinte tantos entre Clasificatorio y Apertura.
Tomando solamente éste último, alcanzó en la tabla a su homónimo de Liverpool Leonardo Medina, con cinco conquistas en seis partidos.
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