Maradona cumple su primera semana de terapia en Cuba bajo un manto de silencio
El ex astro del fútbol mundial, el argentino Diego Armando Maradona, cumplió ayer su primera semana de terapia contra su adicción a las drogas, recluido y aislado en una clínica de elite en Cuba, donde se le resguarda del acoso periodístico y se intenta su rehabilitación. El ‘Pibe de Oro’ llegó la medianoche del lunes pasado a La Habana, tras sortear escollos legales y personales que le impedían viajar a la isla y luego de superar un nuevo quebranto de salud que lo puso al borde de la muerte en Buenos Aires el pasado abril. Muy obeso, fatigado, sudoroso y con gesto adusto, el ex capitán de la selección argentina de fútbol pasó fugazmente al lado de periodistas que le aguardaron en la terminal aérea, cabizbajo y sin siquiera saludar a las cámaras. Esa fue la primera y única imagen que se pudo obtener del otrora famoso mediocampista desde que pisó tierra cubana. Los diarios, radios y emisoras de televisión, que en Cuba operan bajo el control del Estado, no han dicho una palabra sobre la situación actual de Maradona. El ’10’ está ingresado en el Centro de Salud Mental (Censam), ubicado en las afueras de La Habana y muy cerca de una de las residencias del presidente Fidel Castro, una zona fuertemente custodiada y de acceso restringido. Un equipo multidisciplinario, integrado por psiquiatras, psicólogos y especialistas en medicina interna, atienden a Maradona en el Censam, que opera bajo administración del severo Ministerio del Interior cubano. En La Habana, la consigna sobre la situación médica del ‘Pelusa’ es guardar silencio, y los cubanos tienen vasta experiencia en mantener la reserva tras 45 años de un gobierno socialista que vive en un estado prebélico permanente.
Antes de partir hacia La Habana, Maradona precisó que su deseo de estar en Cuba era «para estar mejor, para sentir mejor», y aquí cuenta con la protección y el afecto de Fidel Castro, para quien la rehabilitación del ex futbolista constituye un verdadero desafío personal.
El abogado particular del ex jugador, Héctor Leguizamón, y sus hermanas Ana y Rita, que le acompañaron en su traslado desde Buenos Aires, viven en total anonimato en la isla, alejadas de la prensa y de las cámaras. Hasta el momento, Maradona encontró en Cuba lo que vino a buscar: paz y sosiego para luchar contra su adicción a las drogas y el manto protector del Estado cubano que lo mantiene alejado de todo tipo de publicidad.
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