El libro del picaflor
–Picaflor, venga que estoy muy ansioso.
-Controle su ansiedad que se va a enfermar y nadie le va a reintegrar la salud que deje por el camino.
–¿Con quién estaba conversando el martes de noche, en la confitería del Centenario?
-¡Qué le importa!
–No sea agresivo; la pregunta tiene un fundamento.
-¿Qué quiere saber?
–¿Qué estaba hablando con esa persona que no quiero mencionar para no quemarlo?
–El Picaflor se detuvo unos minutos cuando su alcahuete lo visualizó y charló con una persona que colabora en materia informativa. Es una persona que tiene una excelente información, calificada y le dio unos datos que El Picaflor ahora está chequeando… Estaba sorprendido porque había pasado por el camarín de los árbitros y allí le pasaron el dato que habían visto a un integrante del Colegio de Arbitros (político) que pasó a saludar a los integrantes de la cuarteta.
–¿Está permitido que los integrantes del Colegio saluden a los árbitros antes de los partidos?
-No señor. Hay una disposición interna que prohíbe a los integrantes del Colegio que representan a los clubes, mantener cualquier contacto con los integrantes de las ternas y/o cuartetas. Es una medida que procura evitar sospechas…
–No me diga que Angel Tucci de Peñarol, pasó a saludar a los árbitros antes del partido porque me muero.
-No se muera por tan poca cosa. Tampoco se apresure porque puede meter la pata como lo está haciendo en este momento. El informante del plumífero no vio en ningún momento ingresar al camarín de los árbitros a Tucci, sino a otro integrante del Colegio.
–Cuente, cuente.
-El miembro político del Colegio que fue visto en el vestuario de los jueces fue casualmente el representante de Danubio, Carlos Mena. Los manyas ni se enteraron de esta visita.
–¿Y qué puede pasar ahora?
-Nada de nada. Seguramente, el presidente del Colegio, Ernesto Vergara le dará un tirón de oreja al secretario del cuerpo por no haber respetado la resolución interna. Lo que está claro es que el acto protocolar no le sirvió de nada a Mena porque Danubio quedó eliminado…
–Con razón, Olivier Viera le dio para atrás a Danubio.
-Ya que saca este tema a relucir, quiere compartir con los lectores una anécdota. Hubo colegas que elogiaron la actuación de Viera (Barizzoni, Goñi) y otros que lo criticaron duramente. Esto confirma que el fútbol es un deporte que despierta pasiones diferentes. Lo que para un periodista puede merecer elogios, para otro que está sentado a escasos metros de él, puede generar críticas muy duras. Si los periodistas no se ponen de acuerdo a la hora de evaluar la actuación de un árbitro, qué le dejan a los hinchas que ven todo bajo la influencia de la pasión. Los colegas de la cadena Fox calificaron muy pobre al árbitro olimareño pero hubo otros del medio que destacaron su actuación… De lo que sí no tiene duda el Troquílido es que si Mena bajó al vestuario de los jueces con otro propósito que no fuera el protocolar, perdió el tiempo al santo botón.
–El resultado habla por sí sólo; ¿no?
-Mire, Olivier Viera puede ser un muy buen árbitro, un árbitro del montón, un mal árbitro pero lo que nadie duda es de su honestidad. Es un tipo cristalino de pie a cabeza. Se equivoca porque no es Barreto, Loustau o Colina pero jamás flecharía una cancha intencionalmente.
Esto lo reconocen hasta aquellos que no simpatizan de su estilo arbitral. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad