El libro del Picaflor

-Picaflor, ¿aquí me cuenta de las declaraciones de Jorge Fossati?

-¡Cállese! El Picaflor ha recibido llamadas telefónicas de personas que están en las antípodas del pensamiento del entrenador de la Selección uruguaya y dicen que las autoridades de la AUF deberían emitir un comunicado, deslindando responsabilidad por las mismas.

La mano viene muy complicada para el técnico celeste. Quizás nunca evaluó las consecuencias que podrían tener sus declaraciones respecto a la sexualidad.

Fossati, seguramente declaró que nunca tendría a un homosexual, a un gay, en un plantel a su cargo porque está realmente convencido que esto sería nocivo para sus intereses. El entrenador no debe tener conocimiento de que en el país existen normas que prohíben la discriminación por orientación sexual. Esto es, la constitución y las leyes no aceptan diferencias entre hombres y mujeres homosexuales. La orientación sexual es un derecho que tiene cada persona que vive en el Uruguay por lo que las declaraciones de Fossati cayeron como un balde de agua fría.

-Escuché en una radio que podrían iniciarle una demanda por haber discriminado a los homosexuales.

-El Picaflor no cree que la sangre llegue al río pero el malestar es muy grande. Organizaciones civiles que hace años están trabajando y luchando para evitar la discriminación que la ley les protege pero la sociedad no les reconoce, saltaron como pelota de ping pong después que Fossati dijo que no quería homosexuales en el plantel de la Selección…

-¿Y cómo sabe Fossati que en el grupo de futbolistas no hay algún homosexual?

-Eso pregúnteselo usted al técnico de la Selección. El Picaflor, no hace test ni exámenes de orientación sexual. Hay estadísticas que dicen que el 10% de la población tiene una inclinación homosexual, tanto varones como mujeres por lo que es probable que en un grupo de futbolistas numeroso, este porcentaje también se refleje. Fíjese que si ese dato es cierto o por lo menos probable, es dable esperar que entre los casi 1.000 futbolistas que practican el deporte en formal profesional en la Primera y Segunda división, haya por lo menos 300 que son homosexuales y no se han manifestado. Estos futbolistas tienen todo el derecho del mundo de sentirse afectados por las declaraciones del técnico de la selección que no quiere gay en su grupo…

-¿Quién iba a decir que el técnico de la Selección iba a ser tan machista, no?

-Fossati tiene todo el derecho del mundo de pensar sobre una base de valores determinados. Se equivoca cuando descalifica a un grupo de la sociedad que tiene los mismos derechos que él y que el único «delito» que tienen es sentir la sexualidad de una forma diferente a la suya. Está claro que si las leyes en el Uruguay respetan a todos los hombres y mujeres por igual, las declaraciones de Fossati fueron inoportunas e infelices. *

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