El libro del picaflor
Picaflor, ¿hasta cuándo va a seguir en los juzgados penales?
¿ Por qué?
Me enteré que el miércoles estuvo declarando por más de cuatro horas en la calle Misiones.
La verdad de la milanesa es que la audiencia comenzó próximo a las 15.00 horas y se extendió por más de tres. Algo normal cuando se trata de denuncias complejas. El Picaflor está acostumbrado a este tipo de maratónicas audiencias por lo que no le extraña nada. Además, está obligado a bancarse porque en este caso fue denunciado y debe estar a las órdenes de lo que el juez resuelva. Cuando usted va de testigo su rol es uno, pero cuando va en calidad de denunciado, se sienta en la silla del acusado.
Leí la tapa de LA REPUBLICA de ayer y vi que el asunto está que hiede.
Sinceramente, larga un olor fétido porque de acuerdo al expediente que tiene en su poder el doctor Pedro Hakenbruch, quedó demostrado que hay funcionarios de la Dirección General Impositiva que no son confiables, que están en connivencia con gente de la empresa Tenfield SA. Esto es de una gravedad institucional impresionante. ¿Qué garantías puede tener un ciudadano que concurre a un organismo del Estado a presentar una denuncia, que está amparado por el Secreto Tributario y se entera en un juzgado penal que, 72 horas después de presentar la denuncia, la misma fue enviada en forma anónima al domicilio del principal denunciado?
¡Qué corrupción!
Increíble… Este tipo de cosas confirma que la corrupción está instalada en todos lados y que la Dirección General Impositiva no está exenta de gente inescrupulosa, inmoral, que no debería estar un minuto más en sus funciones por haber violado las normas que regulan su condición de funcionario público.
¿Y usted se va a quedar con los brazos cruzados?
Está loco… En la misma audiencia, el doctor Diego Camaño pidió al juez Hakenbruch que desglosara del expediente la nota presentada por el abogado de los denunciantes y enviara a la Dirección General Impositiva un decreto, solicitando que se inicie una investigación administrativa para aclarar quién «llevó» a Tenfield SA una copia de la denuncia presentada por este periodista el pasado 30 de agosto. Concomitantemente solicitó al magistrado que inicie una investigación penal por la violación a los Secretos establecido en el Código Penal. Corresponde señalar que los temas de la DGI están comprendidos en el secreto Administrativo y Secreto Tributario. El delincuente que trabaja en la DGI y le entregó a los responsables de Tenfield SA la denuncia contra Paco Casal y su grupo por evasión impositiva, debe terminar en la cárcel.
Está todo podrido. La corrupción siempre es una aliada del poder económico.
Mire, no pierda la calma y no se caliente. Investigar como una nota que ingresó el 30 de agosto a la DGI y el 3 de setiembre ya había una copia en el juzgado penal de 7º Turno es muy fácil. ¿Por cuántas manos pasó la nota? ¿Qué oficinas tomaron contacto con la misma? ¿Quiénes trabajan en esas oficinas? Con esos datos, el doctor Hackenbruch puede llegar al infiel funcionario de la DGI que traicionó a la institución y en definitiva, al propio Estado que somos todos. *
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