El libro del Picaflor
–Picaflor ¿qué le pasaba que hacía días que no daba señales de vida?
–La culpa la tenía el dios Zeus que se instaló en Atenas por algunas semanas y le robó todo el protagonismo al Troquílido…
–Pensaba que lo habían desplumado…
–Por ahora no, aunque el servicio de inteligencia de El Picaflor le pasó unos datos para que tomara precauciones de seguridad. Hay gente que está buscando otro sicario para que remate al plumífero pero como todo se sabe en este paisito, ha tomado los recaudos del caso. Vendrán tiempos muy difíciles para El Picaflor pero no va a aflojar ni abajo del agua. Esta es una lucha por la dignidad, por la verdad, por la ética, por los principios y no va a renunciar a ella hasta que logre desenmascarar a los sinvergüenzas y corruptos que se han adueñado del fútbol.
–¿Tiene alguna bomba para hoy?
–La bomba de hoy está en el título de la página. Los clubes de la «A» no pueden prestarse para una maniobra y 19 meses después avalar una «joda» del Ejecutivo para beneficiar a la empresa Tenfield SA. El Estatuto de la AUF es bien claro, sólo la Asamblea General puede votar temas económicos vinculados a la venta de los derechos de televisión. Y la cláusula de la polémica es un complemento del contrato.
–¿Y qué me dice del quilombo que se armó con el pase de Bueno?
–Mire, El Picaflor no tiene ninguna duda de que acá hay gato encerrado y que hay gente que está haciendo mandados.
–¿Usted se refiere a periodistas?
–Nooo, el Troquílido se refiere a operadores de prensa que ejercen la función periodística pero no son periodistas. Y no es un juego de palabras.
–Qué golazo se mandó el contador Damiani ¿eh?
–Usted no apure caballo flaco en repecho; espere a que estén todos los pingos en la pista para después opinar. El Troquílido estuvo recabando información oficial en Peñarol y le confirmaron que hoy van a exhibir la documentación oficial del Mónaco para demostrar que no fue un fiasco. Un dato para que tenga usted un elemento más antes de juzgar. Ayer al mediodía una persona se comunicó con el plumífero y le adelantó que iba a empezar a circular un fax donde se pretendía desacreditar las gestiones de Peñarol con el Mónaco. Dos horas después, el documento llegó a los medios.
–¿Quién lo envió?
–Hay que tener cuidado con el mensajero y esto es lo sintomático. El fax que tiene Peñarol se lo envió el presidente del Mónaco directamente al contador Damiani.
En cambio, el fax que pretende dejar mal parado al presidente de Peñarol lo envió a Montevideo uno de los funcionarios del Grupo Casal. Lo que pasa es que quieren embarrar la cancha y abrir el paraguas a la vez porque de probarse la injerencia de Casal –el propio fax que dicen descalifica el que tiene Peñarol lo confirmaría– Peñarol podría denunciarlo ante la FIFA.
–Pero si es verdad que una de las partes fraguó un documento, la otra debería denunciarlo en la Justicia Penal. Hay que terminar con los corruptos en el fútbol. La gente no aguanta más tanta pudrición.
–Es a lo que aspira el plumífero. Si Peñarol demuestra que el fax que recibió el contador Damiani es auténtico –de lo cual el Troquílido no tiene duda alguna– deberían denunciar el hecho a la Justicia penal. Lo que pasa es que en Peñarol tienen antecedentes de documentos adulterados, de transfer que no fueron firmados por dirigentes del club en su momento y, sin embargo, hubo jugadores que luego terminaron jugando en Europa sin el consentimiento del club.
El contador Damiani conoce muy bien la historia por lo que si él habla, más de uno puede ir en cana. Pero esto mejor que lo hable Damiani que es el que tiene la posta. *
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