"¡URUGUAY NOMA!" SE GRITO AL FINAL

Gran festejo en los bares de 18 de Julio

Minutos antes de culminar el partido, nuestra principal avenida parecía muerta, apenas circulaban algunos ómnibus y taxis. La gente estaba concentrada en los bares, amontonada frente a los televisores.

Ahí se vivía como en el estadio, gritos, críticas al árbitro, ánimo a los jugadores, y después del gol de Brasil, pidiendo la hora.

El pitazo final del árbitro fue seguido de un casi organizado «Uruguay nomá» y golpes de cubiertos y vasos sobre las mesas. Se festejó, se vibró, se sufrió.

Pocos minutos pasaron para que 18 de Julio comenzara a cobrar vida, no de festejantes, sino de la gente que salía de los bares. Se veía en sus caras una gran cuota de satisfacción.

En diálogo con LA REPUBLICA, los televidentes, a la salida del «estadio», parecieron ponerse de acuerdo, pues la constante fue la gran satisfacción por el punto conseguido y el comentario «faltó muy poco para ganarles».

El otro aspecto común entre los improvisados comentaristas entrevistados, fue la actuación del árbitro.

Un empleado público, Jorge, que presenció el encuentro junto a su novia en un conocido bar céntrico, señaló que «una vez más nos afanaron, es imposible ganarle a Brasil porque siempre nos cocinan».

Su novia, más mesurada, reconoció que el resultado fue justo, aunque tampoco acordó con la actuación del juez.

Había muchas ganas de festejar, y es probable que si Rivaldo no convertía ese penal, un gran festejo se hubiera visto. Los integrantes de una camioneta que dio varias vueltas por 18 de Julio con banderas y cánticos, dijeron que se encontraron en el centro para ver el partido pues «creíamos que Uruguay podía ganar y si era así estábamos cerca para el festejo».

El propietario de uno de los negocios de comidas, que no quiso identificarse y pidió que tampoco mencionáramos el nombre del bar, reconoció encontrarse satisfecho, además del resultado, pues «vino mucha gente, y cuando el partido es favorable, la gente consume más». Por el contrario, los responsables de un carrito de chorizos, prácticamente no vendieron nada, así que se dedicaron «a disfrutar del partido».

El inusual movimiento que adquirió la principal avenida provocó que mucha gente «aprovechara para pasear, más que a disfrutar, ya que aunque hace frío, hay buen ambiente», señaló un señor ya entrado en años que caminaba junto a su perro rumbo a la Plaza Cagancha.

Sonaron bocinas, que eran contestadas con otras bocinas, se agitaron algunas banderas y se escucharon cantos de victoria en una fría noche por 18 de Julio.

Pese al gol casi en la hora se notó en los rostros una gran satisfacción por lo realizado.

«Vimos buen fútbol en algunos momentos, metieron y metieron, la defensa anduvo bien, empatamos en Maracaná, ¿qué más podemos pedir?», dijo un joven estudiante de secundaria.

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