La hinchada no dejaba ir al Pato
En las afueras del Estadio Centenario, más de un centenar de personas aguardó a la salida del Pato. Luego de ducharse en el vestuario carbonero, Carlos Aguilera intentó despistar a la falange mirasol, no saliendo por la misma puerta que los ahora, ex compañeros. Tras saludar a muchas personas que lo esperaron dentro del estadio, salió por una puerta de la Tribuna América y se introdujo junto a dos personas en un Ford Escort azul matriculado en Punta del Este. Cuando quien estaba al volante comenzó a mover el vehículo, la gente lo rodeó al grito de: El Pato no se va, el pato no se va… pero el chofer aceleró y el pato se fue.
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