"Quiero vivir del tenis"
Martín Vilarrubí junto a Marcel Felder, fueron catalogados desde muy temprana edad como la esperanza del tenis nacional. Ellos siempre fueron nominados como las dos promesas del deporte blanco de nuestro país y por esto siempre se los vio de otra manera. Luego de pasar por su etapa juvenil, Vilarrubí de 18 años de edad, decidió emigrar a España, donde se integró a un equipo en Barcelona, dirigido por Francis Roig y Jordi Vilaró que entrena a cinco tenistas, entre otros los españoles Feliciano López y Galo Blanco. El popular «Vila» que por una lesión estuvo por más de seis meses fuera de las canchas retornó a los entrenamientos. Vilarrubí nos habló de su pasado y presente y de cómo vive la presión de dejar de ser apuesta para transformarse en una realidad.
–¿Cómo se dio la llegada a España?
–Fue gracias al entrenador uruguayo Enrique Pérez Casarino. Teníamos muy claro con mi familia y entrenadores del Carrasco Lawn Tennis, que si quería intentar convertirme en un tenista profesional debía salir de Uruguay, ya que necesitaba entrenar con gente de mayor nivel y estar bajo la supervisión de personas que hayan llevado a jugadores a la elite del tenis profesional.
Así fue que José Luis Damiani habló con Enrique Pérez, una persona a la que le debo mucho y me puso en contacto con Francis Roig y Jordi Vilaró. Ellos están al frente de un equipo de jugadores de tenis profesional, con ranking entre los mejores 50 del mundo y también de jugadores jóvenes con potencial. Solucionamos los detalles y pude integrarme al mismo.
–¿En qué benefició su juego?
–En todo. Cada día que pasa siento que voy evolucionando.
Me conozco mucho más a mí mismo dentro de la cancha. Me di cuenta de todas las cosas que me hacen falta mejorar y de a poco las voy corrigiendo. Mi nivel va creciendo lentamente y además de tener la posibilidad de entrenar con jugadores de mucho nombre y gran trayectoria, lo cual me permite aprender de ellos cada día.
–¿Le costó el ingreso al profesionalismo?
–Hay una gran diferencia entre jugar juniors y el nivel profesional. Además los profesionales tienen otro físico y eso no se consigue de un día para otro. Cuando llegué a Barcelona mis entrenadores me dijeron que iba a necesitar dos años para preparar mi físico.
El año pasado fue el primer año que jugué a este nivel y aprendí bastante. Espero que este año pueda hacerlo mejor. Trato de dar lo mejor de mí cada día y tengo fe de que las cosas me saldrán muy bien.
–Siempre hubo muchas esperanzas cifradas en Vilarrubí y Marcel Felder en el medio uruguayo, ¿ piensa que eso ya no es así?
–Sé que la gente tiene expectativas de que tanto Marcel como yo lleguemos lejos. Nos conocemos desde que teníamos nueve años, él es un gran trabajador y tiene muchas condiciones. Los dos estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para evolucionar, con muchísimos sacrificios y renuncias. No creo que la gente haya perdido la esperanza en nosotros. La gente que nos quiere, nos alienta siempre.
En mi caso tengo que decir que a mediados de junio de 2003 me lastimé el tobillo derecho y la mano derecha. Excelentes doctores de España hicieron todo tipo de tratamientos para curarme. Jugué toda la segunda mitad del año con dolores, hasta que me dijeron que tendrían que operarme ambos lados. Así que en enero me operaron tanto el tobillo como la mano por lo que recién llevo tres semanas compitiendo. Estuve sin actividad durante seis meses, pero por suerte todo salió muy bien y ya estoy empezando a recuperar mi nivel.
–¿Siente que mucha gente esperó más de lo que se podía en cuanto a su rendimiento?
–Sé muy bien que mi familia, mis amigos y mis entrenadores tienen mucha confianza depositada en mí y saben que hago lo más que puedo para salir adelante. He pasado momentos duros, pero quiero que todos sepan que daré lo máximo para llegar lo más lejos posible. Luego se verá. Todos los jugadores pasan por momentos duros, pero lo importante es tomarse las cosas con calma y tratar de salir adelante, sin dejarse vencer por las dificultades. La gente tiene derecho a opinar, porque se crearon muchas expectativas respecto a nosotros. Pero creo que hay que tener en cuenta que son contados los casos de tenistas de 18 años que estén en los primeros planos del tenis mundial. Lo común es hacer un proceso, que le lleva diferentes tiempos a cada uno, para después sí pensar en el primer nivel.
–¿El hecho de quedarse sin la beca olímpica del COU por no clasificar a Atenas, influyó en algo ?
–El Comité Olímpico Uruguayo me había otorgado el año pasado una beca a través de Solidaridad Olímpica. Lamentablemente no se pudo renovar, porque la misma este año era para quienes tenían chances de ir a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Para poder mantenerla y representar a Uruguay en la especialidad de tenis hay que estar entre los 100 mejores del mundo, lo que no es mi caso.
No estoy molesto para nada con ellos. Al contrario, les agradezco el apoyo que me han dado y nunca me olvido de la gente que me ha ayudado.
–¿Cómo vivió la Copa Davis desde afuera? ¿Qué opinión le merece el cambio de capitán?
–Fue una lástima que me perdiera la Copa Davis, porque representando a Uruguay se siente algo distinto que es difícil explicar.
No puedo opinar sobre el cambio de entrenador, porque lo he vivido de afuera, ya que en esos momentos estaba recién operado. Lamento mucho lo que pasó con Filippini ya que es una excelente persona y sabe mucho de tenis. El nombramiento de Damiani, también le va a aportar mucho al tenis de Uruguay. Le gusta y sabe mucho de tenis. Es un gran motivador y siente mucho la Copa Davis. Fue mi entrenador y nos conocemos mucho. También tengo una muy buena relación con él. Respecto a los jóvenes, sé que no la tuvieron fácil en Haití, pero pusieron muchas ganas y sé que dejaron todo. Ojalá que sigan mejorando para que Uruguay pueda tener jugadores de buen nivel.
–¿Cuáles son sus apuestas del futuro?
–Espero poder seguir entrenando en donde lo hago ya que estoy muy cómodo aquí. Me encantaría que mis amigos y mis familiares estuvieran acá conmigo pero sé que no es posible. Tengo un excelente grupo de trabajo y espero seguir aprendiendo de ellos día a día, para seguir formándome como persona y como tenista. Espero poder tener un buen año, seguir evolucionando y levantar mi ranking.
Tengo muchas ganas de llegar lejos y poder vivir del tenis, que es lo que me gusta. Hay que seguir entrenando a muerte y estar preparado para aprovechar las oportunidades que se me presenten. *
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