Arde la revancha Boca-River
La revancha del partido que Boca Juniors le ganó a River Plate 1-0 por las semifinales de la Copa Libertadores se jugará mañana rodeada de un ambiente de amenazas e intimidaciones, tras el escandaloso encuentro de ida con tres expulsados y el fracaso de la exclusión de hinchas visitantes para impedir la violencia. Envuelto entre controversias y en un clima inquietante como pocas veces, el desquite entre ‘xeneizes’ y ‘millonarios’, que se jugará en el Monumental de River, definirá a un finalista de la Libertadores.
«Espero que Baldassi tenga una buena noche. La actuación de Martín en el primer partido dejó dudas. Se equivocó gravemente en contra de Boca y así es muy fácil pensar en un complot», señaló el delantero Antonio Barijho. El ambiente del superclásico ya había elevado la temperatura previamente con la polémica medida tomada por el Comité de Seguridad Deportiva, que dispuso la prohibición de venta para los simpatizantes visitantes, por lo que sólo los locales podían ingresar a La Bombonera. Lo mismo sucederá el jueves próximo en un Monumental repleto y con entradas agotadas, ya que todas fueron vendidas a socios y abonados locales, aunque también se prevé que varios simpatizantes de Boca acudirán de incógnito a la cita con los eternos rivales.
Hinchas violentos de Boca buscaban la noche del jueves pasado a los de River que se animaran a ir igual a la cancha, para agredirlos, y las amenazas se repiten para la revancha. Desde el autobús que llevó al plantel riverplatense partieron bengalas, colocadas por desconocidos, que pusieron en riesgo vidas si alguna de ellas impactaba en un hincha al llegar a La Bombonera.
«Lloran por anticipado», disparó el zaguero riverplatense Cristian Nasuti acerca de las acusaciones de Boca por un complot, mientras que Gallardo avivó el fuego cruzado al decir que «están abriendo el paraguas ante una posible derrota», mientras que el defensa Clemente Rodríguez, de Boca, dijo que «no vamos a entrar en el juego estúpido que propone River, el de las palabras cruzadas».
Apesar de que no estará la ‘barra brava’ (hinchas violentos) de Boca, igual se dispondrá un esquema operativo de seguridad con 800 policías, y aunque cada vez faltan menos horas para el comienzo, de fútbol y fiesta en el clásico se habla poco y nada. El árbitro Héctor Baldassi, encargado de conducir la revancha, eligió refugiarse desde el viernes pasado en una casa de campo no revelada, en busca de calma en las horas previas de un partido cada vez más caliente. *
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