El libro del picaflor
–Picaflor ¿qué pasó con el Chino Recoba?
–Se armó un revuelo de novela. Los compañeros y el cuerpo técnico salieron con la plancha en defensa del Chino porque dicen que es una infamia involucrarlo en un caso de dopaje.
–¿Y quién dijo que Recoba no jugó contra Perú por dopaje?
–El Picaflor no leyó ninguna nota periodística ni escuchó a ningún colega que hiciera semejante denuncia. Sin embargo los compañeros, el propio Chino y los técnicos saltaron como leche hervida. A lo mejor el rumor fue alimentado por las propias declaraciones del gerente deportivo, Osvaldo Giménez, que le dijo al Toto Da Silveira, el día del partido contra Perú, que a las cinco de la tarde iban a probar al volante del Inter… Después, el técnico no lo tuvo en cuenta ni en el banco de suplentes. Esta puede haber sido la base del rumor.
–Llama la atención que después del partido haya surgido semejante versión.
–El problema que hay en el fútbol uruguayo, en la AUF, en todo el entorno que rodea a la selección es que los responsables de las decisiones están bajo sospecha. La gente le ha perdido la confianza a los dirigentes, a los jugadores y como si fuera poco, la desconfianza nació cuando el propio Fossati dijo que iba a imponer en forma obligatoria los controles sorpresivos dentro del plantel. Y advirtió que si algún futbolista se sentía agraviado por su decisión tenía las puertas abiertas para abandonar la selección. A veces es bueno analizar en profundidad todos los elementos.
–Los jugadores no estaban de acuerdo con la decisión de Fossati ¿no?
–Les cayó mal. La aceptaron a regañadientes porque sabían que una negativa podía dejarlos fuera del proceso. El Picaflor tiene su propia visión del problema y cree que el bumerán lo lanzaron dentro de la propia selección.
–¿Por qué?
–Mire, en este país hay que acostumbrarse a la cristalinidad. Hay que aggiornar el fútbol. Democratizarlo. Abrir las puertas de la AUF de par en par porque es una Asociación Civil –reconocida por el Estado– sin fines de lucro que tiene la responsabilidad de dirigir y administrar la mayor pasión popular de los uruguayos. Desde el advenimiento de Figueredo, se dejaron de entregar a los clubes las actas del Consejo Ejecutivo. Se censuró la chismosa que era la relación de los asuntos diarios que ingresaban a Secretaría. Los clubes no tienen acceso a las decisiones del Ejecutivo. Es un absurdo avalado por los propios accionistas. Fíjese que el Ejecutivo no tiene voto en la Asamblea General pero le esconde las actas a los clubes que son los patrones de la institución. Las actas de las Asambleas Generales estaban al alcance de la prensa. Ahora, todo está bajo candado, bajo llave, escondido, porque tienen miedo que trasciendan a la opinión pública. El dopaje del Chino se instaló en la opinión pública porque los responsables de la selección no hicieron públicos los resultados de los controles.
–¿ Y por qué no publicaron los resultados?
–Por el misterio que le quieren imponer a la selección. Si el Chino fue agraviado, es inocente, lo que tenía que haber hecho la AUF o Fossati era haber convocado a la prensa y entregarles una copia del resultado del examen que le hicieron. Si Recoba está con la conciencia tranquila, no tiene motivos para sentirse molesto. De haber procedido de este modo, le hubieran ahorrado un problema a la selección. Mientras en la AUF y la selección impere la táctica del gato –esconderse debajo de la alfombra– van a surgir rumores. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad