El cambio

Luego de esta experiencia vivida con el torneo Apertura 2000 con dieciocho equipos en primera división, ha quedado demostrado que el deterioro de nuestra divisional de Honor es claro y casi terminal.

La cantidad de equipos, ha dividido una torta pequeña en más partes. Esto es sencillo de entender: la pobreza se dividió. Las plazas se vinieron en picada y los equipos llamados en desarrollo de la capital, sufren en su mayoría y no pueden cumplir con mínimas necesidades. Tales como el agua caliente, las minerales para después del entrenamiento y las canchas adecuadas para realizar los adiestramientos diarios.

Yo no creo que la solución esté en la desaparición de equipos, pero sí en las definiciones entre lo que es profesional y lo que es «semi» profesional. Ese creo que es sin dudas el primer paso que hay que dar.

Ser sinceros, ver hasta donde se puede llegar, no sentirse menos que nadie si no se puede jugar dentro del fútbol rentado. La presencia de 18 equipos, dio una actividad que necesitaban los equipos profesionales del medio, eso es lo más destacable de la nueva actividad. Pero con eso no alcanza. El primer inconveniente fue la falta de canchas en Montevideo, para soportar la cantidad de partidos, en donde la programación establece que no se pueden suspender los partidos. Quienes son los organizadores del campeonato, la empresa Tenfield, se preocupó más de las tribunas detrás de los arcos y no se dio cuenta que lo fundamental no estaba en cuatro escalones de prefabricada más o menos, allí no figuraba el problema de la imagen, el problema estaba en la falta de canchas iluminadas y con drenajes de nivel debajo del piso. Hoy lo puedo señalar, porque en esta misma página lo marqué, lo anticipé antes de que sucediera. Hoy los acontecimientos me dan la razón. Hoy el Viera, el Saroldi, el Complejo de Rentistas, el Franzini, canchas que estaban nuevas son un verdadero desastre. Es cierto que el Saroldi tiene cuatro escalones más en donde había un talud, también pasa lo mismo con las preferenciales de hormigón que tienen los rojos del Cerrito de la Victoria, pero lamentablemente el tema no está en las tribunas, sino está en la cancha, en el piso. ¿Cuál fue la postal? Tribunas vacías y canchas que terminaron siendo verdaderos campos de plantar papas y no para jugar al fútbol. Para tener una actividad continuada sin suspensiones, habrá que cambiar el rumbo y buscar soluciones en los terrenos de juegos. Ejemplos son los estadios del interior y del Centenario.

Epoca de cambios

Desde que me conozco escucho y leo que hay que cambiar, nunca nadie pudo concretar. Varios tomos de reestructuras vencidas por el tiempo, existen en los cajones de la AUF. Cuando se votaron, cada una de ellas puso una limitada ilusión de cambios, la última por ejemplo marca entera otras cosas, cancha exclusiva para jugar los partidos, canchas para entrenar y complejos para que se desarrollen las formativas. Casi todas las instituciones están en falta. Ahora Figueredo propondrá cambios, sinceramente no soy optimista, los antecedentes avalan mi pesimismo.

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