De las fiestas de Olimpia a nuestra primera medalla

Corría el año 776 A.C. cuando la ciudad griega de Olimpia se transformó en el sitio de la competición más legendaria del mundo antiguo y actual: los Juegos Olímpicos.

En ese año la fiesta duró sólo un día. La misma no fue sólo deportiva, fue también religiosa.

En el evento se llevó a cabo una carrera de 192 metros alrededor del estadio y finalizada la misma se realizaron sacrificios y ofrendas para los dioses. Quien ganó esa primera competencia «olímpica» fue Khoroibos, quien recibió como premio una corona de olivos.

La festividad fue realizándose cada cuatro años y a ese período se le llamó olimpíada.

A esa única carrera de los primeros tiempos se le fueron agregando competencias. Fue así que se sumaron las luchas, el boxeo, el salto, el lanzamiento de objetos y hasta las carreras de caballos.

Así como comenzaron, casi mil años después, en el 393 D.C. el César decidió prohibir los Juegos para tener mayor control de la población helénica, la cual en esos días de fiesta dejaba de respetar las leyes del ejército de ocupación.

 

Estadios vacíos hasta 1858

Los estadios de competencia y los edificios que servían de apoyo a los Juegos quedaron vacíos varios siglos, hasta que en 1858 fueron organizadas competencias olímpicas internas en Grecia. Las mismas se repitieron en 1870 y 1885.

Tomando en cuenta estas competencias y debido a las excavaciones que se realizaban en la ciudad de Olimpia por parte de arqueólogos y educadores, el profesor francés Pierre de Coubertain tuvo la buena idea de realizar estas mismas competencias a nivel internacional, por lo que en 1894 se constituyó un organismo deportivo denominado Comité Olímpico Internacional, que sería el encargado de planificar y llevar a la realidad la idea del barón francés.

 

Atenas, primera sede de los Juegos Modernos

A dos años de la constitución del organismo rector del deporte olímpico Atenas, capital de Grecia, tuvo el honor de inaugurar los primeros Juegos Olímpicos de la historia moderna.

Los mismos no han dejado de celebrarse hasta hoy (excepto en el período que duraron las dos guerras mundiales) y son, sin lugar a dudas, el evento mundial más importante que tiene hoy la humanidad.

Más de 4.000 millones de personas en todo el mundo siguen a través de la prensa escrita, televisada o radial las dos semanas que duran las competencias en la cuales participan 300 países y son más de 13.000 los atletas involucrados en el magno certamen universal.

 

Uruguay hace su debut  en los VIII Juegos de París

Aunque en realidad se disputaron seis Juegos antes de París ´24, a éstos se les numera con el ocho. Los séptimos Juegos nunca se llevaron a cabo por acontecer la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1918.

En 1924, la capital de Francia repite, por primera vez en la historia, la organización de los Juegos Olímpicos. Ya lo había hecho en 1900.

Las recomendaciones del barón Pierre de Coubertain, entonces presidente del C.O.I, fueron suficientes para que la ciudad luz acogiera en su seno por segunda vez la máxima justa deportiva universal.

Más de tres mil atletas de cuarenta y cuatro países se hicieron presentes para disputar los octavos Juegos de la Era Moderna. En éstos se lucieron, el corredor finlandés Paavo Nurmi, considerado el mejor atleta de todos los presentes.

Johnny Weismuller, un joven norteamericano de 20 años que ganó tres medallas de oro en natación y que después el mundo lo conocería a través de la pantalla grande como Tarzán y los atletas ingleses Abraham y Liddel, ganadores de 100 y 400 metros llanos, respectivamente, gesta que será inmortalizada luego por Hollywood en la película Carros de Fuego. *

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