El libro del Picaflor
–Picaflor; ¿qué dato jugoso tiene para hoy?
-Hay historias imperdibles que demuestran los tejes y manejes que se dan en el fútbol uruguayo.
–No empiece con sus driblings dialécticos y vaya al grano.
-En las últimas horas suena el teléfono del Troquílido y se percibe que el interlocutor no está cerca. Era una voz desconocida para el plumífero, no era familiar, lo que le llamó poderosamente la atención. La persona se presentó muy amablemente, exteriorizaba preocupación en su voz pero como estaba a punto de comenzar el entrenamiento, fue al grano.
–¿Quién lo llamó?
-Un futbolista que hace muchos años está en el exterior, lo colocó en el mercado europeo el empresario Casal y pese a las diferencias que El Picaflor ha mantenido con el citado, quería confirmar una serie de datos que le habían pasado por teléfono desde Montevideo.
–Vaya al grano, por favor, vaya al grano.
-La persona que se comunicó con el plumífero pidió reserva pero quería chequear una información que le habían pasado por teléfono desde Montevideo respecto al estado de salud de un dirigente de la AUF.
–¿Y?
-Según el relato del futbolista, había recibido hace unos días un pedido de ayuda económica para este dirigente porque parece que está atravesando un grave problema de salud y no dispone de los recursos financieros para afrontar el tratamiento. Al futbolista, que conoce muy bien al dirigente, le llamaron la atención algunos detalles de la historia, olfateó que lo estaban embaucando y recurrió al testimonio del plumífero: «Vos que estás todos los días en la AUF, ¿es cierto que fulano de tal está embromado?
–¿Usted qué le respondió?
-Con total sinceridad El Picaflor le advirtió que tuviera mucho cuidado porque le parece que lo estaban embromando. Mirá, fulano de tal, goza de muy buena salud. Se le ve rozagante en la AUF, en la prensa, por lo tanto no te confíes mucho porque deben de querer sacarte plata con ese pretexto pero el hombre está sano de pata y mano», le respondió el plumífero.
–¿Qué le dijo el futbolista?
-Hizo un profundo silencio en el teléfono, agradeció la información y le dijo que iba a llamar a unos familiares para que le recabaran más información. «A mí me sorprendió que me llamaran para pedirme plata por ese motivo. Tengo una larga amistad con fulano de tal ( el nombre el plumífero se lo reserva), le he dado una mano en otras oportunidades pero esta vez me sonó a sanata y por eso me atreví a llamarte. Contigo no tengo una gran amistad pero me parecés un tipo serio y sabía que me ibas a dar información objetiva». Agradeció la atención y cortó el teléfono. ¿Qué me dice?
–El que no corre, vuela, ¿eh?
-Lo insólito del caso es que este mismo dirigente que anda recolectando plata a diestra y siniestra, llamando a futbolistas al exterior del país, después se llena la boca diciendo que «nunca me metí un peso en el bolsillo». El Picaflor le recomienda que se mire en el espejo todos los días, porque le va a pasar como a Pinocho, le va a crecer la nariz por mentiroso. *
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