"Hay momentos que te dan ganas de abandonar todo"
«Vine para ganar», con esa frase el argentino Jorge Giacinti definió su llegada a Uruguay para defender los colores del Villa Teresa en la sexagésima primera edición de la Vuelta Ciclista del Uruguay. Y lo logró, luego de completar 10 etapas en las que recorrió un total de 1.419,7 kilómetros sobre la bicicleta, el cordobés de la ciudad de Almafuerte, demostró sus grandes condiciones obteniendo el evento, el segundo, sumado al que consiguió con la Federación Argentina en 1998.
Giacinti comentó que su gran objetivo era obtener esta victoria, que no sólo fue festejada en Nuevo París, sino que repercutió en su pueblo natal donde la alegría fue grande. El argentino nos contó su historia dentro del ciclismo, su llegada al Uruguay, los ecos de su triunfo y su expectativas de futuro.
¿Cómo se inició en esta actividad?
Hace 14 años que practico el ciclismo. Cuando falleció mi padre y yo era un adolescente tuve que salir a trabajar y comencé a hacerlo en un negocio de venta de artículos para este deporte y de bicicletas. Allí empece a conocer el ciclismo, me gustó y comencé a competir. Después por problemas económicos tuve que abandonar esta actividad por un tiempo y a los 16 años retorné a las competencias. Logré hacer algo de dinero y decidí que quería hacer de esta actividad una profesión.
¿Es duro dedicarse al ciclismo como medio de vida?
Es difícil y hay muchos momentos que te dan ganas de abandonar todo porque la carrera del ciclista es muy sacrificada. Es diferente al fútbol, por ejemplo, porque si sos bueno haces dinero para el futuro, pero acá no, porque mientras puedas correr en bicicleta vivís de esto. Cuando me retire veré a que me dedico.
Por ahora le estoy poniendo todas las fuerzas y ganas al ciclismo y por suerte me va bastante bien.
Además este deporte para mi es una pasión, por ejemplo, si me pagarán tres veces más por estar sentado en una oficina y dejar el ciclismo, seguro diría que no.
¿Cómo se dio su llegada al ciclismo uruguayo?
En 1998 llegué por primera vez al Uruguay para correr por la selección Argentina en la Vuelta Ciclista del Uruguay de aquel año, la cual tuve la suerte de ganar. Posteriormente en 1999 estuve corriendo para el Club Ciclista Fénix, que fue una muy mala experiencia en mi carrera, y por eso la victoria del pasado domingo tiene sabor a revancha. Ellos no confiaron en mí y no entendieron que uno no siempre puede ganar. Yo deje todo en la ruta para defender esa institución, le puse todas las ganas, pero ellos no lo entendieron así por eso les dedico el triunfo y que festejen si pueden.
¿Y su arribo a Villa Teresa?
Estaba en Chile, donde corro oficialmente para un equipo. Los dirigentes del Villa Teresa se comunicaron con un par de compatriotas míos (Sala y Simon) para invitarlos a formar parte del equipo, y como ellos no podían venir me recomendaron. Inmediatamente se comunicaron conmigo, allí puse la condición de que para venir tenía que hacerlo con Pedro Prieto, ellos aceptaron y se llegó a un acuerdo. Vine para ganar. Siempre tuve ganas de volver a correr la Vuelta Ciclista del Uruguay, por suerte lo pude hacer en un buen momento en mi forma física, para demostrarle a la gente que te nombré anteriormente «que un tropezón nos es caída».
¿Cómo vivió el triunfo y la llegada a Montevideo donde te recibieron los simpatizantes del club?
La verdad que es una alegría muy grande. En 1998 cuando gané, la gente nos trató bárbaro, pero casi ni nos alentó porque estábamos con la camiseta de la Federación Argentina. Lo de la gente del «Villa» fue increíble, nos esperaron con banderas, camisetas, gritando, cantando y eso te emociona porque te das cuenta que con un triunfo alegrás a toda una barriada. Sé que es toda gente trabajadora, luchadora, y se merece este triunfo, que deja bien en alto los colores de su institución. Sé que por momentos sufrieron porque se nos complicó en la última etapa, pero todo el equipo trabajó incesantemente para conseguir este título que logramos y con esto queremos agradecer por el esfuerzo de traernos y confiar en nosotros.
¿Qué repercusiones tuvo tu consagración en Argentina?
Ganar la «Vuelta» es algo muy lindo. En 1998 fue uno de mis primeros títulos importantes y se celebró mucho en toda Córdoba. Este año por suerte esa situación se repitió, porque mi madre desde aquella provincia argentina, me comentó que hubo gran alegría por esta nueva consagración. Este triunfo también se lo quiero dedicar a ella, que me apoyó en todo momento, buenos y malos, y hace cuatro meses que no me veía pero que siempre está pendiente de que al «nene» le vayan las cosas bien.
¿Qué expectativas tiene de futuro? ¿Piensa retornar a competir en la Vuelta Ciclista del Uruguay?
Me invitaron a correr la Vuelta de Río de Janeiro, que son cuatro días, y para la cual viajo desde Uruguay. Voy a aprovechar para tomarla como una «petit» vacaciones luego del esfuerzo realizado aquí. Me gustaría volver a correr en Uruguay pero eso siempre y cuando me lo permita el tiempo ya que tengo un contrato firmado en Chile este en buenas condiciones y algún equipo me llamé. Es un evento muy lindo y ganarlo me llena de alegría. Pero sí, me gustaría venir a defender el título obtenido. *
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